El descubrimiento de un tren nazi enterrado entre viejos túneles de Polonia ha despertado la curiosidad de todo el mundo, pues supuestamente en su interior contiene oro.

Sin embargo, fuerzas de la inteligencia rusa señalaron que en lugar de riquezas podría contener cadáveres de prisioneros del campo de concentración de Gross-Rosen, además de armas químicas.

Esto debido a que el capo se encontraba 30 kilómetros de Walbrzych, la ciudad donde el polaco Piotr Koper y el alemán Andreas Richter aseguran haber hallado el convoy, informó el periódico argentino "El Clarín".

Cuando se dio a conocer su descubrimiento ambos prefirieron mantenerse en el anonimato, pero ante las dudas decidieron la cara.

De acuerdo con información de “Gazeta Wroclawska”, el túnel fue hallado por ambos a través de sonares y un mapa ferroviario antiguo.