Las autoridades de la región de Xinjiang, en el noroeste de China, han ordenado a los comerciantes musulmanes y dueños de restaurantes, que vendan alcohol y cigarros, así como promover su consumo en pantallas llamativas en un intento por debilitar la influencia del Islam en los residentes locales.

El anuncio que se emitió en la sede de la ciudad de la aldea de Aktash menciona que todos los restaurantes y supermercados del pueblo deben colocar cinco marcas diferentes de alcohol y cigarrillos en sus tiendas.

Los establecimientos que no cumplan son amenazados con el cierre y a sus propietarios con el procesamiento legal.

Ante la reciente violencia de parte de la provincia musulmana, China ha puesto en marcha una serie de campañas para debilitar el poder del Islam en la región occidental. "Tenemos una campaña para debilitar la religión y esto es parte de esa campaña", declaró el secretario del comité del partido de Aktash, Adil Sulayman.

Dentro de otra medidas, los empleados del gobierno y los niños musulmanes han sido excluidos de asistir a las mezquitas o llevar acabo el mes de ayuno musulmán del Ramadán. En muchos lugares, a las mujeres se le ha prohibido el uso de velos que cubren el rostro y a los hombres se les desalienta a que se dejen crecer las barbas largas, informó "Radio Free Asia".