Al menos 95 personas murieron el sábado en Ankaraen un doble ataque suicida, el peor atentado en la historia turca, perpetrado contra una manifestación pacifista de la oposición prokurda, a tres semanas de las elecciones legislativas anticipadas.

Tras un primer balance de 86 muertos, posteriormente el propio primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, confirmó en su sitio en internet que el balance alcanzaba a 95 víctimas mortales y 246 heridos, 48 de los cuales se encuentran en cuidados intensivos.

El atentado no había sido aún reivindicado al caer la noche en Turquía, donde la reacción era de gran indignación popular. En Estambul más de 10.000 personas salieron a las calles para acusar directamente al gobierno islamoconservador de estar detrás de la masacre.

Poco después de las diez de la mañana locales (07H04 GMT), dos fuertes explosiones sacudieron los alrededores de la estación de tren central de Ankara. Justo allí debía celebrarse una manifestación opositora en favor de la paz, para denunciar la reanudación hace tres meses del conflicto entre las fuerzas turcas y los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

A esa hora se estaban ya reuniendo las delegaciones de sindicatos y partidos políticos de izquierda, entre ellos la principal formación prokurda del país, el HDP, que afluyeron de toda Turquía para participar en la manifestación.

"Escuchamos una explosión fuerte y otra pequeña. Hubo un gran movimiento de pánico, y luego vimos cadáveres en la explanada de la estación", declaró a la AFP Ahmet Onen, un jubilado de 52 años.

"Existen pruebas claras que demuestran que este ataque fue perpetrado por dos kamikazes", afirmó más temprano ante la prensa el primer ministro Davutoglu, quien anunció igualmente tres días de luto nacional por la tragedia.

Éste afirmó que las autoridades no han recibido aún ninguna reivindicación del atentado. No obstante, señaló con el dedo a tres movimientos que a su parecer podrían ser posibles autores: el PKK, el Estado Islámico (EI) y el partido Frente Revolucionario de Liberación del Pueblo (DHKP-C), de extrema izquierda.

"Estamos ante una masacre terrible. Se ha cometido un ataque bárbaro", dijo a su vez el copresidente del HDP (Partido Democrático de los Pueblos, prokurdo) Selahattin Demirtas, quien añadió: "Estamos confrontados a un Estado asesino que se ha transformado en una mafia".

En una declaración, el presidente islamo-conservador Recep Tayyip Erdogan denunció "este atentado abyecto contra nuestra unidad y la paz de nuestro país", y prometió "la respuesta más fuerte" contra sus autores.

Además de la gran movilización en Estambul, vigilada por un fuerte dispositivo policial, hubo protestas en las ciudades de mayoría kurda, como Diyarkabir, Izmir (oeste), Batman, Urfa y Van (sureste).

El ataque tuvo lugar a tres semanas de las elecciones legislativas anticipadas, previstas el 1 de noviembre.

Dos horas después de las explosiones, los agentes tuvieron que disparar al aire para dispersar a los manifestantes encolerizados por la muerte de sus compañeros en las explosiones, y que gritaban "policías asesinos", comprobó la AFP.