Los últimos disturbios entre grupos armados rivales de República Centroafricana dejaron 85 muertos, anunció el lunes un responsable del gobierno del país, cuya situación está en deterioro, según la ONU.

"Esta cifra está confirmada", dijo el portavoz presidencial Albert Mopkem, refiriéndose a un balance proporcionado por Adama Dieng, enviado especial de Naciones Unidas para la prevención de genocidios.

Casi la mitad de la población necesita asistencia humanitaria, según Naciones Unidas, que ha solicitado una donación de 399 millones de dólares para cubrir las necesidades de ayuda del país el próximo año.

A las últimas muertes ocurridas en la localidad de Bria, a 400 kilómetros al noreste de Bangui, se añadían 76 heridos y casi 11.000 desplazados a causa de los combates entre las facciones de los antiguo grupo musulmán rebelde Seleka la pasada semana, explicó Dieng.

La guerra civil iniciada en 2013 cuando los rebeldes seleka, de mayoría musulmana, derrocaron al expresidente François Bozizé sumió al país en una situación caótica que todavía no ha conseguido superar. La ofensiva seleka provocó una contraofensiva de las milicias cristianas antibalaka.

El gobierno intenta que 14 grupos armados firmen un pacto de desarmes en la antigua colonia francesa. Pero las milicias han florecido en un contexto de vacío de poder, causado por un Estado débil.