Por segundo día consecutivo, China devaluó el tipo de cambio del yuan, su moneda oficial, lo cual desata el temor de una guerra de divisas. 

El Banco Popular de China anunció este miércoles una rebaja del 1.62% en el tipo de cambio con respecto al dolar, la cual se suma a la realizada el día de ayer y que fue de 1.9%

La institución financiera justificó en un comunicado su acción de este día por la baja cotización de su moneda en la jornada del martes. Además, señaló que esta variación es "normal". La nueva medida "refleja no solo la mejora de la orientación hacia el mercado, sino el rol clave que desempeñan la oferta y la demanda en la formación del tipo de cambio", informó a través de un comunicado. 

Pero, ¿cómo el gigante asiático llegó aquí y cómo afecta esta situación a América Latina? A continuación les mostramos cinco claves al respecto. 

1. Primera vez en más de 20 años

Esta devaluación de la moneda es la mayor que ha sucedido en dos décadas. Día con día, el Banco Central Chino ejerce un control sobre las oscilaciones en el tipo de cambio del yuan a través de un "precio medio", lo cual lo permite fluctuar hasta un máximo de 2%. Ahora ha estado muy cerca de superarlo. 

2. "No es devaluación"

Esto informaron las autoridades del país asiático: "Se trata de una corrección técnica y no es indicador de futuras posibles devaluaciones". 

Sin embargo, China vive una desaceleración económica y la posibilidad de que arrastre a las demás economías es enorme. En los primeros dos meses de este año, su economía creció al casi al 7%, su menor ritmo en los últimos seis años. 

3. ¿Para qué rebajar el precio de la moneda?

Con una moneda más barata, las exportaciones chinas (que disminuyeron en 8.3% durante 2015) pueden recibir el impulso que necesitan. Esta devaluación permite que sus socios comerciales le compren productos más baratos. 

4. Guerra de monedas

Los analistas estiman que con el yuan en estos niveles (cerca de 3.5% en menos de una semana) es posible que se desate una guerra de divisas si otros países buscan protegerse, informa el periódico "El Financiero".

"Otros países asiáticos se verán obligados a rebajar el precio de sus propias monedas con el fin de mantener la competencia en el sector exportador", explicó la analista Valeria Moy a la publicación.

5. ¿Cómo afecta a América Latina?

Al respecto, conversamos con el analista económico Gabriel Pérez del Peral, de la Universidad Panamericana de la Ciudad de México. 

"El modelo asiático (que se aplicó en Corea del Sur, Japón y China) consiste en privilegiar la inversión en infraestructura para detonar la senda de crecimiento y desarrollo. Durante 20 años, los tecnócratas de China lo lograron: hubo crecimientos importantes y disminución de la pobreza extrema", explicó. 

Sin embargo, lo que estamos viviendo es "eEl agotamiento [de ese modelo] que se presenta en diversos sectores de la economía de China. Actualmente hay una 'infraestructura ociosa', o sea, no hay capacidad de inversión por parte de los empresarios", comenta el analista mexicano.

"La economía de China está creciendo al 6.4% y llegó a crecer al 12.5%. Esto hace que disminuya la capacidad de pago de los créditos. La Organización Mundial del Comercio no reconoce a China como una economía de mercado y ¡es que no lo es! Es una economía dirigida, es un gobierno comunista que interviene en el mercado y eso ya no les está gustando a los inversionistas".

Esta desaceleración afectará a América Latina "porque implica comprar menos materias primas", dice Pérez del Peral. "Nos referimos a todas las materias primas del sector primario que se producen en Brasil y Argentina; del sector minero de Chile. Esto hace que se impacte el comercio exterior y perjudique a todos los países del Cono Sur".