Al menos 45 combatientes del Estado Islámico fallecieron después de comer alimentos envenenados.

Según un funcionario kurdo, se cree que al menos unos 145 yihadistas fueron envenenados en total, esto tras romper el ayuno durante el mes sagrado del Ramadán.

El incidente tuvo lugar en la ciudad iraquí de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak.

Lo que no está claro es si el envenenamiento se trataba de una acción deliberada, ni quien lo pudo haber realizado.

Un caso similar se presentó en 2014, en el que un rebelde sirio se filtró en las tropas del Estado Islámico y envenenó a docenas de militantes, informó el periódico británico “The Independent”.