La dieta mediterránea ha sido asociada con la buena salud y la longevidad, y ahora una nueva investigación de una universidad británica verifica los hechos.

“Hay una gran cantidad de evidencia de muchos estudios de que la dieta mediterránea es la mejor en la reducción de los riesgos de un ataque al corazón, derrame cerebral, demencia y también algunos tipos de cáncer”, explica el líder del estudio, Aseem Malhotra, médico del Departamento de Cardiología del Hospital Parque Frimley, Surrey.

El estudio, publicado recientemente en la prestigiosa “British Medical Journal”, encontró que la dieta se asocia con telómeros más largos, las estructuras de protección en el extremo de los cromosomas, que retrasan el proceso de envejecimiento.

Los expertos creen que también podría ser un arma poderosa para hacer frente a la epidemia de la obesidad. En un editorial publicado en el Postgraduate Medical Journal (PMJ), Malhotra y dos de sus colegas culparon a las recomendaciones generales de salud de centrarse en la restricción de calorías en lugar de promover un “ambiente de comida saludable”, tal como una dieta de estilo mediterráneo.

El especialista agregó: “El ácido alfalinoleico, polifenoles y ácidos grasos omega-3 que se encuentran en abundancia en los frutos secos, frutas, verduras, aceite de oliva y el aceite de pescado ejerce rápidamente efectos positivos para la salud mediante la atenuación de la trombosis y la inflamación, y se estima que el aumento de consumo de la población de frutas y verduras por una porción diaria y el consumo de frutos secos por dos porciones a la semana evitaría 5.2 millones de muertes por enfermedades cardiovasculares en todo el mundo en solo un año”.

De acuerdo con la Organización para la Agricultura y la Alimentación, la dieta mediterránea, inspirada en la cocina tradicional de Italia, España y Grecia, se compone principalmente de aceite de oliva, un montón de frutas y verduras frescas o secas, además de pescados (preferiblemente variedades aceitosas).

También se recomiendan los cereales, frutos secos, una cantidad moderada de productos lácteos y la carne, acompañados de vino o infusiones.

Malhotra también insiste en la reducción del consumo de azúcar y alimentos procesados. “Ahora estamos aprendiendo con más detalles que los carbohidratos refinados como el pan blanco si se consume en grandes cantidades aumenta el riesgo de obesidad”. Él aconseja a los pacientes a comer “más grasas y menos carbohidratos refinados”. Pero no se equivoquen, advierte el cardiólogo, una dieta mediterránea “no incluye pizza y pasta”.

La observación de este método reduce el riesgo de muerte y problemas de peso, incluyendo aquellos que se consideran “gordo flaco”, que es una condición médica grave, ya que una de cada cuatro personas delgadas tiene prediabetes y son “metabólicamente obesos”, según un estudio publicado en el Diario de la Asociación Médica de Estados Unidos en 2012.

Malhotra dice: “No hay que olvidar que alrededor de 40 por ciento de las personas con un índice de masa corporal (IMC) normal desarrollará una enfermedad asociada con el síndrome metabólico, como la presión arterial alta, diabetes e incluso el cáncer.”

Para que las personas pierdan peso o simplemente se mantengan lo más saludables posible, las autoridades de salud deben ayudar a que las personas se alejen de la cuenta de calorías y se inclinen a ingerir alimentos que en realidad podrían ser beneficiosos para su salud. “Todas las calorías son metabolizadas en forma diferente. Sabemos, por ejemplo, que cuando comes proteínas, tu cuerpo tiene que utilizar hasta dos veces la energía de lo que necesita para metabolizar los hidratos de carbono”, concluye.