La necesidad de expresar la ausencia de gravedad en el ballet clásico dio paso a la danza de la punta de pie o trabajo de puntas, según el sitio muyinteresante.es

En 1832, la bailarina ítalo-sueca Maria Taglioni demostró sus habilidades de expresión poética en la presentación del ballet La Silfide, donde interpretaba a una criatura evanescente, que no parecía estar sometida a la fuerza de la gravedad, con unas zapatillas de raso, no con el refuerzo que poseen ahora esas prendas.

Las estudiantes de ballet adquieren dicha técnica poco a poco, pero sufren dolores fuertes en los dedos y en las articulaciones, todo con la consigna de lograr un baile que desafíe la gravedad. 

Además, este baile de puntas es casi exclusivo para las mujeres.