Muchas veces nos limitamos a conseguir ese accesorio que tanto nos gusta por miedo al qué dirán o a vernos superficiales.

Si has logrado un meta, nada te impide recompensarte con algo que deseas y te hará feliz.

De acuerdo con la psicóloga clínica, Ana Lourdes Arévalo, siempre le damos la pauta a todo el mundo al qué dirán; sin embargo, todo está en la percepción que tengamos y de lo que deseamos.

“Si cumplimos una meta, esta debe ser recompensada, primero por algo que nos haga felices; segundo, que sea beneficioso; y tercero, que llene nuestras expectativas”, añadió.

Muchas veces, reprimirte una recompensa tiene que ver con la autoestima, señala Arévalo, porque “nos ponemos a nosotras mismas en segundo plano, incluso en tercero”.

Aunque es más común en las madres de familia, que anteponen los gustos de sus hijos. Todas las mujeres deseamos lucir esa prenda o ese accesorio que nos encanta. “Es allí donde entra el amor propio de reconocerse los logros que uno ha cumplido”, señala.

Lo más importante que las mujeres deben saber es que darse un gusto de vez en cuando es importante, siempre y cuando las haga felices.

Agencias

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“Debemos recordar que primero yo, después yo y de último yo, sino entraremos en un círculo vicioso de infelicidad por querer complacer a los demás y nunca lo que nosotros queremos tener”, explica Arévalo.

La recompensa sirve para cumplir metas futuras

Según la profesional, esa felicidad de lograr una meta y obtener una recompensa con ella puede ser una pauta para que podamos cumplir las futuras, si nuestro premio no es momentáneo, sino más bien algo que puede durar a largo plazo.

“Conseguir una meta y con ella obtener una recompensa me va a beneficiar en muchos sentidos. Primero la satisfacción de lograrlo, dos me va dar beneficios emocionales, mi autoestima me la va a mejorar.