Publinews Mujer conversó con la nadadora guatemalteca acerca de su manera de enfrentar los retos, su experiencia como maestra de natación y de qué quisiera hacer en el fututo. ¿Qué tal un regreso al triatlón?

¿En qué has estado Gisela?

Ahora estoy en la etapa de recuperación de la cirugía de hombro, de rehabilitación y mejorando la fuerza. Me falta todavía un poco más de un mes. Para mientras, sigo con mi academia de natación dentro de las instalaciones del colegio Suizo Americano, zona 16. Estoy en la construcción de una segunda academia en Ciudad San Cristóbal.  Estamos viendo la posibilidad de construir otra piscina en la zona 10. También estoy planeando lo que será una fundación que se llamará Gisela Morales. 

En mayo hay muchas actividades en la academia, como el lanzamiento de la aplicación Meet Central, para regular toda la natación a nivel escolar. Los logros de los niños de esas edades se pierden porque compiten, pero sus tiempos no son valederos para la federación. Hay niños que nadan en otras categorías por otros niños. Así se pierden muchos talentos en el proceso. Esta aplicación será un sistema de tiempos que revolucionará la natación. En EE. UU. ya se está utilizando. Se quiere implementar en Latinoamérica y en Asia. En la aplicación todo niño tiene un código, por lo que el proceso será más limpio y ordenado. Eso lo trabajaré por medio de la fundación. La idea es tener a 300 o 400 niños compitiendo.

Después de la presentación tengo una clínica de técnicas que vendrán la semana del 23 al 28 de mayo. 

¿Qué se siente enseñarle a nadar a un niño?

Es un impacto que uno hace a lo largo del tiempo. Es, por ejemplo, la maestra que uno siempre recuerda. La maestra de natación es alguien que uno recuerda para toda la vida. Uno tiene en la memoria a quien enseñó a manejar bicicleta o carro, igual sucede en la natación. En la academia me esfuerzo a que los maestros estén muy bien capacitados.

Mi objetivo es transmitirles mi amor al agua a los niños, y que aprendan en un ambiente seguro y agradable. Cómo desarrollarse de una mejor manera.

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¿Por qué crees que los niños, y muchos adultos, le tienen miedo al agua?

Creo que es una programación que viene desde pequeños. Los papás tienen mucho miedo de que los niños se ahoguen, así que desde muy pequeños los papás les pegan gritos de “No te acerques a la piscina”, cuando están como a cinco metros de distancia. 

Entonces los pequeños perciben el peligro y lo asocian con “lo malo”. En la academia les enseño que el agua no es mala, sino el mal cuidado y la supervisión de los adultos. 

Muchos adultos, cuando eran niños, tragaron agua una vez y de ahí ya no quisieron meterse a una piscina. Tragar agua no es malo, deben aprender y calmar esos miedos. Es solo parte del proceso.

Lo más difícil en natación es el control de la respiración. Al nadar debes respirar afuera, sostener adentro. Muchas personas sienten que no conseguirán esa segunda respiración. 

Se aplica mucho la psicología.

El miedo es algo que nos persigue a todos. ¿Cómo podemos combatirlo?

Soy remiedosa, pero, por dejar de hacer las cosas, no desaparecerán. Trato de buscar mis miedos y enfrentarlos. Un ejemplo simple son las cucarachas, les tengo mucho miedo. He aprendido a no salir corriendo y gritar en la casa al ver una. Son cositas que uno debe ir enfrentando. Hay pánico a arañas, a alturas, al agua, a mil cosas. Lo que les digo a los papás acerca de perder el miedo es que ellos entran en una academia. El primer paso es comprarse una calzoneta. Así uno comienza a superarlo. No están enfrentando un miedo de manera peligrosa, sino están con personas que lo cuidarán y estará seguro. Los miedos se nos quitan enfrentándolos.

Acerca de tu estilo de vida, ¿cómo cuidas tu comida?

Soy supercuidadosa con mi comida. No como chucherías entre semana. Casi nunca tomo licor. De vez en cuando tomo una cerveza o una copa de vino. La suplementación de Herbalife me ayuda mucho. Lo utilizo como una suplementación externa a mi alimentación, porque necesito más energía. No lo consumo como sustituto de comida. Como ocho veces al día, pero solo el desayuno es una comidona. Casi siempre como dos huevos, una taza de frijoles o queso, pan, yogur, entre otros. Mi esposo se queda asustado. De ahí, gradualmente voy bajando la intensidad de las comidas. Tomo mi shake de proteína en la mañana y al mediodía. Es un snack saludable con proteína, y le añado fruta en la mañana y verdura en la tarde. Lo combino con agua con aloe vera, que me ayuda a limpiar mi sistema digestivo. Si me como un helado el fin de semana, ya no ingiero comida similar. Y como casi a la misma hora todos los días.

¿Cuál es tu entrenamiento?

Cuando estaba bien de mi hombro eran dos horas y media de natación en la mañana, más una hora de pesas tres veces por semana, más cardiovascular una hora tres veces por semana, pelotas medicinales, yoga y flexibilidad. Promediado son cuatro horas de entrenamiento.

¿Qué piensas de esta nueva generación de jóvenes atletas que están consiguiendo logros?

Específicamente con Sofía somos amigas y trabajamos juntas en la Comisión de Atletas del Comité Olímpico. Fue una celebración que hicimos en conjunto. Estábamos Gabriel Sagastume (taekuondo), Elizabeth Zamora, Sofía y Juan Andrés (equitación), entre otros. Le decía que no se lesionara, por favor. Fue una experiencia muy buena, no solo por el logro ejecutivo, sino por la personalidad tan linda y humilde, tiene mucho orgullo para uno. 

De las nuevas generaciones, hay atletas cada vez más apasionados con su deporte y necesitan apoyo de empresas y patrocinios. Es muy difícil para un atleta entrenar durante el día y buscar trabajo para sobrevivir. Es importante que los atletas sean recompensados con su trabajo, como en otros países. Lo experimenté en carne propia y es muy duro manejarlo. La comparaba cuando era solo atleta. Emocionalmente me fue más fácil entrenar y trabajar porque no tenía los huevos en la misma canasta. En el momento en que me lesioné, mi mundo no se fue para abajo porque tuve con qué aferrarme.

Me gustaría que siguiera creciendo y que en Guatemala la situación fuera como en México, donde el apoyo es impresionante.

¿Tienes en mente alguna competencia?

Este año prácticamente se cerraron las competencias por así decir. No quiero apresurar mi recuperación. Después de casi tres meses de estar afuera del agua perdí la condición física. El proceso de ponerme en condición física mínimo son seis meses y no quisiera llegar a una competencia sin estar preparada.

Estamos viendo la posibilidad de los Juegos Centroamericanos en noviembre del próximo año.

¿Ya piensas en el retiro?

Todavía no. Obviamente, se está acercando. La Federación ha tenido contacto conmigo y me han dicho que quieren que siga vigente. A mí me apasiona mi deporte, así que el retiro será una decisión muy fuerte. Lo debo ver por las tres academias y los hijos. Me está pasando por la mente hacer ironman o triatlón, la competencia está en mí. El retirarme por completo del deporte será muy difícil. Antes de nadar hacía triatlón, así que quiero acercarme a la federación de triatlón. Sería bonito ir a los Juegos Centroamericanos a participar en natación y triatlón. Creo que sería la primera guatemalteca en hacerlo. Pero hasta ahora es solamente una posibilidad.