Una mujer llamada "Molly" le contó a la revista Cosmopolitan Estados Unidos lo que era en verdad ser como Anastasia Steele. Pero a diferencia del personaje del libro "50 sombras de Grey", ella era una sumisa profesional que no terminaba ni doblegada ni humillada por un millonario. Al contrario, ella disfruta su trabajo.

Molly contó que su madre era estrella porno y que a pesar de sus advertencias, quiso entrar en el mismo mundo. Estudió en la universidad y luego se dedicó a ser una escort. Cuenta que en el lugar donde trabaja, no se puede tener sexo con los clientes. Solo cumplir sus fantasías fetichistas. En el caso de ella, ser sumisa implica comenzar a ver hasta dónde puede tolerar el dolor.

También ha tenido que atender otro tipo de parafílicos en su trabajo, como necrofílicos o fetichistas de pies. Nunca ha tenido un comportamiento poco profesional y las personas se sorprenden de cuán "normal" puede llegar a ser fuera de su trabajo.

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