Aunque el estilo de Kim Kardashian parece haber evolucionado un poco desde que está con Kanye West (este es un poco menos fastuoso y ordinario), parece que algunas cosas ya no se pueden cambiar.

Sobre todo, cuando estos elementos la han hecho destacarse desde que comenzó a ser famosa.

Vestidos pegados, vestidos que lo muestran todo. Superescotes. Tacones. Kim Kardashian no ha variado esa fórmula, ni siquiera en su segundo embarazo.

En la galería verán sus más sonados desaciertos. No llega al nivel de hace dos años, como el vestido sofá del MET o el vestido "Ballena Willy", pero definitivamente, sacrifica confort por lo mismo de siempre.

Para leer la información desde un smartphone o tablet, seleccionen "ampliar galería" y luego "mostrar texto".