El zapato se elevó a calidad de arte de la mano de maestros como Salvatore Ferragamo desde los años 30 o Manolo Blanhik, Christian Loboutin  y Jimmy Choo en la actualidad. Lo que fuese un elemento para proteger los pies se convirtió en objeto de deseo y se hizo un lugar propio en la cultura pop.

Pero la moda, en calidad de arte, da pie para la extravagancia y el ornamento sin utilidad. Esto es lo que la hace aspiracional y en el caso de los zapatos ocurre lo mismo. Hay algunos con los que una mujer se iría al suelo en dos pasos, pero que son exquisitas piezas de artesanía.

Sucede por ejemplo, con los zapatos "armadillos" que son creaciones icónicas hechas por Alexander McQueen. O con los zapatos de la artista alemana Iris Schieferstein, que están hechos orgánicamente con patas de animales.

La moda en su extravagancia no es utilitaria.

Por esta razón, en la galería que acompaña esta nota verán zapatos que son magníficos para ver. Pero no para lucir, a menos que quieran terminar en el suelo. Para leer la información desde un smartphone o tablet, hagan click en "ampliar galería" y luego en "mostrar texto".