Análisis

Probé la desintoxicación digital... y simplemente me encantó

Después de darme cuenta de que era probablemente la vigésima vez del día en que me metía a Instagram, empecé a sentir la necesidad de una desintoxicación digital. Como tenía que pasar una semana en el extranjero, no iniciar sesión en cualquier conexión Wi-Fi parecía una manera sencilla y eficaz de hacerlo. El sábado, antes de abordar nuestro vuelo, mi pareja y yo pusimos nuestros teléfonos en modo de vuelo durante una semana.

Sólo unas pocas horas más tarde, el tiempo más largo que he estado fuera de Instagram, realmente no sentí la necesidad de conectarme, pero todavía me da un poco de pena no poder compartir la maravillosa puesta de sol sobre la bahía de Nápoles en Instagram. Esa misma tarde, nos dimos cuenta de que tal vez hacer la desintoxicación mientras que estas en otro país no es la mejor idea: TripAdvisor no está a la mano para ayudarnos a encontrar una pizzería.

A la mañana siguiente, no ir por mi teléfono como primer acto se sintió raro, pero en cambio haber abierto mi libro me ofreció algo de consuelo. Meterse de una en ese flujo de información, incluso antes de levantarte puede ser muy estresante, y el comienzo de ese día fue mucho más tranquilo de lo habitual.

Después de tres días, los dos nos dimos cuenta de que, literalmente, no tenemos ni idea de lo que está pasando en el mundo. Hora de salir por el periódico. Con el retraso en el transporte, conseguimos en realidad la edición del día anterior ... lo que significa que la información es de hace dos días; #oldnews, como dirían mis amigos.

Después de unos días, ya no trato de ir por mi teléfono cada cinco minutos, y no lo extraño. Sí, en serio, no me importa ni un poco lo que está pasando en el mundo de los medios sociales, y sé que la gente del trabajo no me necesita. Esto es probablemente lo que hace que sea más fácil desconectarme durante mis vacaciones; el no sentir culpa por una respuesta tardía ya que todos reciben la respuesta automática de que estoy fuera de la oficina. Lo único que realmente echo de menos es la posibilidad de obtener cualquier respuesta sobre lo que necesito dentro de cinco segundos. Después de todo, Google es la enciclopedia más rápida y más eficiente en la Tierra, ¿no?

Después de mi tranquila semana libre de estrés, sorprendentemente no tengo ganas de volver a encender el WiFi; es como que una pared completa de tensión está a punto de golpearme. Pero una vez que ordene mis mil 248 mensajes de correo electrónico (o más bien vayan a la papelera , diría yo) me doy cuenta de un real cambio en mi comportamiento. Ya no voy por mi teléfono tanto como solía hacerlo, y ahora tiendo a estar bastante desinteresado sobre lo que pasa en Facebook, Instagram y Twitter.

El FOMO se ha ido. Cuando leo el estado de una chica que estaba conmigo en kinder quejándose de un atasco de tráfico, también siento una gran necesidad de deshacerme de mis “feeds”.

Al revisar la experiencia, no creía que una semana lejos de Internet me enseñaría tanto. Primero: Me siento muy relajado y descansado. Segundo: Estoy totalmente desconectado de Internet y del trabajo, y aunque sólo he estado fuera por un corto tiempo, pareciera como si fuera un mes completo. Tercero: los medios de comunicación social no son esenciales para mi vida. Y tampoco deberían serlo para ti.

Los teléfonos inteligentes hacen más fácil que nunca estar conectado con el frenesí del día a día, pero en detrimento de nuestro bienestar. Es por eso que una desintoxicación digital es la única forma de desconectarse y descansar correctamente.

Antiguamente,  irse de vacaciones significaba desconectarse de la locura del mundo del trabajo, pero ahora, gracias a la capacidad del teléfono inteligente para recibir correo electrónico y publicar nuestra vida en Facebook, Instagram y Twitter, los turistas, ya sea que estén en una playa de arena blanca o al lado de una montaña, no están en realidad completamente libres del ajetreo cotidiano.

El problema: nuestra cultura del miedo de perdernos de algo (FOMO, por sus siglas en inglés), implica que nunca escapemos del estrés de nuestra vida cotidiana. "Muchas personas sufren por la necesidad de estar hiperconectados durante el año y las vacaciones. Existe una demanda real de la gente por obtener una oportunidad de desconectarse del flujo continuo de información que reciben en sus teléfonos, tablets y computadores, y escapar de las presiones del trabajo", explica Gauthier Peyrouzet, fundador de Digital Detox Holidays. Y agrega: "Ellos quieren volver a descubrir el placer de desconectarse de todo".

Earl K. Miller, profesor de Neurociencia en el MIT, añade: "El problema es que nuestros cerebros están mal equipados para hacer frente a tanta información. Somos muy focalizados y malos para las multitareas, pero queremos hacerlo, porque nuestros cerebros encuentran la información gratificante".

Consejos
Cómo desconectarse de la tecnología a diario

  • A menos que lo usen como un reloj despertador, dejen su teléfono, computador portátil y tablet fuera de la habitación cuando decidan ir a la cama. Hagan de este espacio una zona libre de Internet.
  • No lleven el teléfono a la mesa de la cena (en casa y en el restaurante). Una vez que hayan tomado una foto de la comida (lo que tampoco es necesario) pongan el teléfono en el bolso y no lo revisen durante la comida. Aprovechen este tiempo para conversar con los amigos o familiares, y disfruten de su comida adecuadamente. Esto también les impedirá comer demasiado.
  • Tomen un descanso de su teléfono. Ya sea por una hora, medio día o un fin de semana, traten de olvidarse de su mundo digital, especialmente para que no esté chocando con su trabajo y vida social.

Es difícil negar que el ser capaz de ponerse en contacto con la gente y compartir información en todo momento tiene sus lados positivos, pero tendemos a darle prioridad a costa de nuestra salud. "El propietario de un teléfono inteligente recoge su teléfono más de mil 500 veces por semana. La relación con el mundo se hace a través de un objeto, que es tranquilizador, pero también crea una burbuja, lo que impide ver lo que está ahí fuera. Es bastante obvio con los jóvenes que están en una habitación donde no conocen a nadie, porque se esconden detrás de su teléfono para sentirse más tranquilos", explica Peyrouzet.

Con la accesibilidad a los teléfonos inteligentes, nos vemos respondiendo a emails laborales a las 23:00 horas e incluso durante las vacaciones, cuando realmente deberíamos estar desconectados del trabajo y de la tecnología en general. "La consecuencia es que no hay un verdadero descanso", dice Miller. "Si esas actividades son algo que te gustan, no veo el problema, pero el estar siempre disponible crea la expectativa de que estás siempre en el trabajo. Estar bien conectado significa que la gente espera más de nosotros. Eso es mucha presión".

Para romper el incesante ciclo de trabajo, varios hoteles y centros de vacaciones han creado planes de desintoxicación digitales. En Francia, el Vichy Spa Hotel Les Célestins ofrece un programa anti-estrés "para prevenir el agotamiento y re-educar a la gente sobre el uso de las herramientas digitales". A partir de 350 dólares por día aproximadamente, fue desarrollado en respuesta a la creciente necesidad de "escapar de las demandas y tentaciones digitales que consumen mucho tiempo y que son una fuente de estrés, problemas con el sueño y ansiedad". Durante la cura, las herramientas digitales (smartphones, tablets...) se colocan en una caja fuerte, mientras que la TV se sustituye por música relajante. Incluso si deciden no poner su teléfono en una caja fuerte, recuerden apagarlo y apagar(se).