Las mujeres nos boicoteamos en numerosas ocasiones con pensamientos negativos que bien podríamos erradicar de nuestra mente, combatiéndolos con algo de positivismo hacia nosotras mismas. 

Te compartimos los más frecuentes y que deberíamos dejar de decirnos.

1. “Soy una mala madre”. Las mamás suelen darse muy duro a la hora de calificar su forma de proceder con sus hijos. La maternidad no viene con un manual de instrucciones. En ocasiones se falla, del mismo modo que se acierta, y eso no significa que sea mala madre.

2. “No sé hacer nada bien”. Las derrotas pueden impulsar el surgimiento de pensamientos negativos, como el de pensar que no se sabe hacer nada con propiedad, es decir, culparnos a nosotras mismas. Los fallos son parte de la vida y de estos se aprende, del mismo modo que las cualidades individuales se perfeccionan. 

3. “Estoy gorda”. Es hora de que las mujeres dejemos de ver nuestros cuerpos como un objeto para descargar frustraciones, miedos y demás negativismos.

4.” La culpa es mía”. Otra tendencia de las mujeres es culpabilizarnos de todo lo que depende de nosotras y también de lo que no. Es importante aprender cuándo se tiene la responsabilidad de algo y cuándo las cosas nos superan y no dependen de nosotros.

5. “Si no estoy con él me voy a quedar sola”. El miedo a la soledad es una de los obstáculos más dañinos que se autoimponen las mujeres a la hora de seguir adelante. Debido a este recelo, nos atormentamos si no encontramos pareja, bajo la influencia de las presiones sociales, o nos mantenemos junto a una pareja que nos hace infelices por miedo a quedarnos sola. Como dijo en una ocasión la actriz Shirley MacLaine, “la relación más profunda que vamos a tener en nuestra vida es con nosotros mismos", así que es tiempo de cuidarla.

6. “No debería haberme comido eso”. Los cánones de belleza que impone la sociedad ejercen una presión innecesaria en las mujeres, lo que se materializa en una preocupación desacerbada por verse siempre perfectas. Así, una acción tan inocente como saltarse la dieta o comer de más se es motivo suficiente para fustigarnos por días. Debemos aprender a saborear los placeres gastronómicos y dejar de culpabilizarnos por darnos caprichos.

7. “Nadie me va a querer”. Las rupturas son un punto inflexión en la vida de las personas, y ahí es cuando muchas mujeres caen en la equivocación de pensar que no son suficientemente buenas para ser amadas.