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Durante la mañana del viernes 21, los ciudadanos estábamos prendidos de las noticias cuando se publicó que había orden de captura para la ex vicepresidenta Roxana Baldetti. Estuvimos  pendientes por varias horas de su situación, ya que se encontraba en un hospital privado y se comentaba que tenía quebrantos de salud.  Era sabido que luego del destape del caso de la Línea el 16 de agosto,  de su renuncia el 8 de mayo y  al perder su inmunidad, se realizaría una segunda investigación y  pronto se tendría que someter a la ley, ya fuera local o internacional.Sin embargo, al escuchar la conferencia de prensa del Ministerio Público y la CICIG  la población entró en cólera y en mayor  indignación, ya que se señaló que ambos– la ex Vicepresidenta  y el presidente Otto Pérez Molina– son los posiblemente cabecillas de la banda de criminales de la red de defraudación aduanera “La Línea”.

La CICIG publicó que luego del análisis de la información, y por las referencias que se hicieron en las escuchas telefónicas al “uno” y a la “dos”, existen altas probabilidades de que esto corresponde al presidente Pérez Molina y a la ex vicepresidenta Baldetti.  Por lo tanto adicionalmente a la orden de captura a Baldetti, se giró una solicitud de antejuicio en el Organismo Judicial contra el Presidente.
 
“El uno, el mero mero, el jefe de la finca” es el mismo quien representa la unidad nacional… ¡que repulsión y qué bochorno! Es intolerable que el Presidente esté involucrado en este tipo de actos. Especialmente un hombre del Ejército, firmante de la paz y de trayectoria pública. Nos engañó, nos traicionó y nos robó. Jugador de póker, sin escrúpulos, ciego ante las necesidades de la población, destructor de la democracia; ambicioso de dinero, placer y poder.

Pareciera que no le queda otro camino que renunciar. Los guatemaltecos no estamos dispuestos a que continúe. Y en caso de que se quiera aferrar al puesto, los congresistas–muchos cómplices– deben quitarle la inmunidad, ya que se cuenta con suficiente evidencia. Luego, pues, deberá iniciarse el  proceso legal: arraigarlo,  juzgarlo y condenarlo. Ahora bien, ¿cuál es el futuro de nuestro gobierno y del país? Luego de que se separe del cargo al Presidente, el vicepresidente Maldonado debiera asumir la Presidencia, presentar una terna y el Congreso escogerá al futuro Vicepresidente. Posiblemente tendríamos un gobierno “de transición” hasta concluir el proceso electoral y contar con nuevas autoridades.

Estamos a dos semanas de las elecciones y el panorama está complicado. Grupos de la sociedad civil –especialmente los jóvenes– aclaman que “en estas condiciones no se quieren elecciones”, afirmando que muchos de los que están compitiendo por cargos públicos están marcados de delitos graves. Otros comentan que la mayoría de los partidos políticos han sido financiados con recursos ilícitos, por lo cual si sus autoridades son electas, no tendrán legitimidad. El Tribunal Supremo Electoral  se ha mantenido cauto ante la posible cancelación de partidos políticos por no cumplir la ley, y la contienda continúa.

¡Todos estamos nerviosos! Las protestas y demandas de justicia de la población continuarán. Hoy se espera la primera audiencia de Baldetti en tribunales, pero hay otros asuntos de mayor interés, como  por ejemplo: ¿qué harán los funcionarios del gabinete de gobierno? ¿Cuándo conocerá la Corte Suprema de Justicia la solicitud de antejuicio del Presidente? ¿Qué postura tomarán los diputados?