Rápido llegó diciembre. Época de reflexionar, compartir y alentar. El frío, la comida, las bebidas, los convivios, el aguinaldo, las compras y las tradiciones nos sirven para prepararnos para la Navidad y el Año Nuevo.

Fue un año complejo para Guatemala. A pesar de los esfuerzos que se han hecho, seguimos como entrampados. Tenemos grandes desafíos en la salud pública. Seguramente la desnutrición crónica no ha mejorado como creímos, debido a serios problemas de gestión en esa cartera. En educación, aún no generamos esquemas novedosos para que la mayoría de los jóvenes pueda estudiar. Hemos mejorado en la prevención de algunos delitos, como homicidios, secuestros y robo de carros. Sin embargo, el Ministerio de Gobernación tuvo sus retos, especialmente el Sistema Penitenciario.

En el tema económico, sí que hubo oposiciones. El país está creciendo económicamente, pero no lo suficiente para acabar con la pobreza. Lamentablemente no hubo consensos de aprobar las leyes respecto de la generación de más y mejores empleos. Adicionalmente las tensiones entre el Legislativo y el Ejecutivo dejaron por un lapso sin financiamiento al gobierno en general. En algunas instituciones del Estado no había recursos ni para pagar a los trabajadores. Finalmente aprobaron los bonos para este año, el presupuesto para 2015 y nuevos impuestos. Existen serias dudas de si los recursos se recaudarán y además de cómo se van a gastar los mismos. También vivimos momentos complejos previo a la toma de posesión de los magistrados electos de la Corte Suprema de Justicia.

Pero pronto la política no será importante para las celebraciones. Ya en varias empresas e instituciones pagaron el aguinaldo y otras estarán por hacerlo. Los que trabajan por cuenta propia, y que no lo reciben, tratarán de hacer las últimas actividades para poder disfrutar un dinero adicional para invertirlo en las actividades de fin de año.

Prepare su corazón, su mente y espíritu para estas fiestas. Celebre las tradiciones en familia. Si va a adornar su casa, pondrá un arbolito o elaborará un nacimiento, hágalo con sus conocidos. Aproveche esta oportunidad para reconocer a sus parientes y amigos su compañía. Conversen de lo bueno y lo malo que les sucedió durante el año. Tomen un ponchito, degusten de un tamal, de un pastelito o galletas. Si es católico, participe en una posada o una pastorela. Visite la plaza de su barrio donde haya una celebración pública, inclusive busque actividades navideñas en el teatro, conciertos o coros a las que puede asistir. O si se queda en casa, vea películas de la temporada. Si va de compras, antes haga una lista de las personas a quienes le dará regalos, piense qué desea obsequiar y planifique a dónde irá en los próximos días. Definitivamente habrá más tráfico de lo normal. Tenga paciencia y disfrute cada momento.

Si va a convivios o juntas, participe con mucho entusiasmo. Beba, coma y diviértase, siempre con responsabilidad. Planee con su familia la gran celebración. Diseñen algo distinto que los vislumbre y alegre a todos. Tómese unos minutos al día para usted. Piense cuáles fueron los mayores logros del año y qué personas lo ayudaron o lo motivaron. Trate de agradecerles y comunicarles lo importante que fueron para usted. Una llamada telefónica, un mensajito, un correo y qué mejor: una tarjeta de buenos deseos. Recuerde que son momentos de dar y recibir cariño y admiración hacia los demás. ¡Pronto tendrá espíritu navideño! ¿Cómo desea vivir estas fiestas? ¿Qué es lo que más disfruta hacer? ¿Qué regalo le pediría al niño Jesús?