Se preparan las juntas receptoras de votos, se organizan los en seres, se abre la votación e inicia la jornada electoral. Se hace presente más de la mitad de la población y en breve tendremos un nuevo binomio presidencial. Antes de las 9:30 p. m. se anunciaba que le tocó a Jimmy Morales y a Jafeth Cabrera, aunque aún no sea totalmente oficial. Un equipo que apenas hace un año era desconocido por la mayoría de los guatemaltecos; sin embargo, hoy se perfila como el favorito de la población.

Hace cinco meses inició un proceso ciudadano para rescatar las instituciones públicas, expulsar a los corruptos que han atentado contra la vida y bienestar de todos y transformar Guatemala. Al ver lo que ha sucedido en muchos países latinoamericanos es evidente que hemos tomado acción y con valentía y coraje dijimos “NO” a futuros gobiernos autócratas y corruptos que, en lugar de servir, buscan el beneficio personal. Los movimientos ciudadanos, las redes sociales, los medios de comunicación,  el Ministerio Público y la CICIG jugaron un papel importante. Sin embargo, lo interesante fue que los ciudadanos desempeñaron un rol protagónico, especialmente porque en forma pacífica, siguiendo los procesos legales y votando, marcaron un rumbo diferente. Renovamos liderazgos, aprendimos de nuestro sistema y actuamos con firmeza.

Luego de escoger hace un mes a las autoridades municipales y del Congreso, ahora elegimos  a los nuevos dirigentes del Organismo Ejecutivo. Siempre hay pesimistas que aún discuten el caso de La Línea y asumen que el mismo se repetirá. Siempre hay quienes tienen temor de enfrentar el futuro, aún cuando hemos demostrado que lo podemos cambiar. Es cierto, la historia puede repetirse, razón por la cual más que nunca, con gran optimismo, decidamos ser ciudadanos vigilantes, no solo para las elecciones, sino día a día.

Cada elección es un respiro para la gente. Luego de la emoción viene la decepción, porque los funcionarios no llenan las expectativas. Hoy hay ilusión de primavera, lo que permitirá empujar a los gobernantes a tomar decisiones en beneficio de todos y no favoreciendo agendas personales, partidarias o de grupos de presión. Es urgente que cambie el rumbo del país. Nuestro papel como ciudadanos no termina al haber protestado en la plaza, mandar mensajes en redes sociales o ejercer el voto. Nuestro papel como guatemaltecos apenas empieza. Cada día debemos preguntarnos qué estoy haciendo por mi persona, mi familia, mi comunidad y mi país; además, estar atentos al desempeño de los funcionarios. Debemos asociarnos y seguir participando. Tengamos paciencia y demos la oportunidad a nuestros dirigentes de actuar, pero permanezcamos  atentos a su trabajo y exijamos que informen de sus logros, sus fallos y sus planes a futuro.

¿Ahora qué sigue? Primero a celebrar. ¡Misión cumplida con un proceso de renovación de autoridades! Luego vendrá la integración de equipos, trabajar con el Congreso un presupuesto acorde a sus prioridades, formar grupos técnicos para lograr una buena transición y diseñar planes de 180 días, basados en una propuesta de mediano plazo con metas y objetivos claros. También deseamos un comportamiento distinto de nuestras autoridades: Transparencia, honestidad y responsabilidad.

De la oposición deseamos una conducta  ética, lo cual significa NO bloquear las acciones del partido en turno, NO chantajear al adversario y NO manipular a las organizaciones, como sucedió en este último gobierno. Se requiere aportar al debate y tomar decisiones certeras, inteligentes y oportunas.

Estamos cerrando uno de los capítulos más importantes de nuestra historia y nos faltan muchos más por escribir. Que éstos en suma sean positivos, depende de nosotros. ¿Seremos capaces? Definitivamente sí. ¿Cómo se siente usted?  ¿Está dispuesto a seguir participando? ¿Se apuntaría a la siguiente manifestación?