La semana pasada fue intensa en eventos e información para nuestro país. Lamentablemente la visita y el discurso del presidente de Ecuador, lejos de unirnos e inspirarnos, terminaron siendo   la ocasión para volver a confundir y dividir a los guatemaltecos . A pesar de que este país ha mejorado en los últimos años, aún dista de ser un modelo a seguir. Ecuador no es del todo democrático ni republicano. Hay dudas sobre la libertad de expresión . Acabar con las élites para gobernar con el pueblo es un discurso populista que tiene como fin lograr un único dirigente autoritario y perpetuarse en el poder, como ha sucedido en Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

Luego durante el evento de oración de Guatemala Próspera, autoridades del gobierno, políticos, líderes religiosos y empresarios hablaron de hacer el bien, amar al prójimo y orar juntos. Sin embargo, el discurso es tan distinto a la actuación de muchos de ellos. La conferencia de Bernardo Toro, del evento de Centrarse, fue un aire fresco para Guatemala. Puntualizó que una sociedad es seria cuando no se acepta el fracaso escolar. Cuidado con culpar al niño que repite el año, cuando es responsabilidad de los adultos (padres y maestros) su éxito.

La gente aprende cuando hay pasión y metodología. Comprender y hablar el lenguaje es importante, pero conversar es trascendental. “Todos nos ganamos la vida hablando...”, comentó; “sin embargo, el éxito está en saber conversar”. Conversar es hablar, escuchar y entender. Explicó que las palabras crean realidad, por lo cual hay que tener cuidado con las promesas que se hacen. A su criterio, los conflictos en Latinoamérica se dan especialmente porque no hemos aprendido a cumplir promesas, lo cual genera desconfianza. Adicionalmente el conflicto está relacionado por el modo machista de cómo piensa la sociedad. “Las mujeres negocian la vida, los hombres el poder”, enfatizó. “Somos nuestras conversaciones. ¿Sabe quién es usted? Lo que conversó y su conversación interior.

Una institución, al igual que la sociedad es una red de conversaciones. Cuidado con las conversaciones confusas en los pasillos… puede terminar con un organismo cuando hay falta de transparencia. El secretismo hace que se generen muchas conversaciones distintas, contradictorias y difíciles de entender”, señaló. Definitivamente requerimos condiciones para lograr una vida digna para todos. El reto será hablar, escuchar, comprender y avanzar con un imaginario estimulante y articulador.

Necesitamos mucha claridad en las definiciones de ciertas palabras y conceptos que nos generan dificultades para comunicarnos como élites, equidad, empresario, desarrollo, riqueza, democracia, pueblos indígenas y territorios ancestrales –como dice Toro, el lenguaje es muy ambiguo y cuando hay emoción e ideología es complicado entenderse. Necesitamos mecanismos de explicación y análisis de juicio con fundamentos para no caer en pre- juicios–. Declaraciones sinceras y promesas verdaderas, es lo prioritario en el país. Es tiempo de escuchar y hablar. Como nos advirtieron: al ser todos observadores de la realidad, cualquier pretensión de verdad puede conducir a la violencia. Ahora bien, ¿cómo escribimos una nueva narrativa para el país? ¿Cómo acabamos con las promesas vacías de los políticos? ¿Cuál sería un sueño colectivo?