Ha sido un fin de semana lleno de alegría junto con nuestros seres queridos y recordando a los que devolvieron su alma a Dios. Preparar y comer fiambre es una de las tradiciones más bonitas que tenemos. Oportunidad para disfrutar, celebrar y conversar en familia y con amigos cercanos.

Interesante que entre las conversaciones más apasionantes está la situación política del país, algo que no sucedía antes. De verdad estamos sorprendidos positivamente de cómo en seis meses fuimos capaces de hacer tantos cambios y renovar a muchas de las futuras autoridades. Parece llamativo como la gente se refiere al presidente electo “Jimmy”.  Muy pocos lo conocen, pero se le percibe como un hombre comprometido, comunicador, conservador, sincero e inexperto, pero honesto. El único capaz de haber roto con la inercia política que llevábamos. Con pocos recursos económicos y una promesa básica “ni corrupto, ni ladrón” logró derrocar a todos sus contendientes en las elecciones, alcanzando uno de los mejores récords de porcentaje de votación a favor en la segunda vuelta (67%).

Hay mucha curiosidad de cómo hará para gobernar. La primera incógnita es quienes lo acompañarán en su gabinete y cómo los va a escoger. Durante su campaña fue asistido de varios profesionales que integraron 23 mesas de trabajo de donde él podría escoger a varios. Su compañero de fórmula, Jafeth Cabrera, viene de la Universidad de San Carlos, posiblemente cuenta con buenos técnicos que lo rodean. Definitivamente requiere del apoyo de personas que han tenido buena experiencia en el sector público –buena en el sentido de que comparten los valores de honestidad, trabajo y servicio, pero también capacida–. Es ideal que se integre a jóvenes capaces en el grupo de gobierno. Se va a requerir de múltiples cuadros técnicos-políticos debido a las reformas y a los cambios que se necesitan en el país para lograr, por lo menos, mejores servicios públicos, especialmente de salud y educación.

Una forma de conformar su equipo de trabajo sería convocando a los centros de investigación y/o a la academia y solicitar que lo apoyen. Hay mucha investigación realizada y propuestas hechas. Lo que hacía falta es la voluntad política, lo que aparentemente sí habrá en este nuevo gobierno.

Otro tema es cómo será su relación con el Congreso. Posiblemente es una institución que aún no hemos logrado renovar y conserva las antiguas prácticas de negociar, chantajear y ocultar información. Tal vez “Jimmy” sabe que la población lo apoya y que el Congreso es, después de los partidos políticos, la institución de menor credibilidad en el país. Definitivamente se requerirá de una estrategia para no ceder ante la presión, ya que la mayoría en el parlamento son rojos, verdes, naranjas y morados – en resumen la vieja política–, siendo el FCN una agrupación novedosa, pero con muy pocos diputados.

También solicitamos de un rumbo. En campaña se dio a conocer en forma resumida las intensiones del candidato de lograr nutrición infantil, educación técnica, generación de empleo, seguridad integral y cero tolerancia a la corrupción. Pues aquí quedan claras las prioridades. Será cuestión que se defina un legado, se establezca una visión, se completen las distintas propuestas de las mesas y se diseñe un plan.

Lo que hay mucho en el ambiente es ansiedad. Cuesta comprender que Guatemala ya cambió, por lo que la forma de hacer “las cosas” será diferente. Pareciera que se requiere actuar en el corto plazo con una propuesta contundente del presupuesto 2016 que defina los programas y proyectos que se harán el año entrante y el monto de recursos necesarios; esto posiblemente nos daría más tranquilidad. ¿Qué le aconsejaría al presidente electo? ¿Cómo escogería al gabinete? ¿Cómo afrontar al Congreso?