La semana pasada disfruté algo novedoso: la valla publicitaria colocada en la calzada Aguilar Batres de un joven para su amada, por su cumpleaños. Con una foto de pareja y las palabras “¡Hoy estoy feliz! Porque un día como este nació la mujer que llenó mi vida de amor y felicidad. ¡Feliz cumpleaños, mi Anita! Con todo el amor que hay en mi corazón para ti. Siempre tuyo… José”; no solo llegó con su mensaje a la chica, sino a varios guatemaltecos. Rápido vinieron las críticas hacia esta actividad romántica, lo que provocó que el autor la quitara, según comentaron en los medios.
Este mes se celebra el Día del cariño. Cariño lo define la RAE como inclinación de amor o buen afecto que se siente hacia alguien o algo. También se le ha denominado Día de San Valentín, de quien poco sabemos. Se promocionan regalos, corazones y a Cupido –hijo de Venus–. Es interesante informarse de dónde se originó tal celebración, se lo recomiendo. Lo importante es que dediquemos un momento de reflexión al tema del cariño.
Vivimos en un mundo global y en un país complejo. “Tenemos mucho estrés”, me comentaba recientemente un alumno. Todos los días vivimos momentos de presión y frustración. Cumplir horarios con el tráfico es complicado. Recién leía que este año hay más de 10% de automóviles que el año pasado. El transporte urbano presenta grandes desafíos. La situación de violencia y la mala calidad de los servicios públicos no cooperan para nuestro bienestar. Los escándalos de corrupción y agresión nos desalientan. Las redes sociales nos saturan de información y estamos más preocupados de compartir el momento de manera virtual que convivir en lo personal.
Sin embargo, sobrevivir o vivir depende de cada uno de nosotros. La diferencia está en disfrutar el instante con base en el futuro o aguantar conforme al pasado. Es por ello importante tener sueños y metas, para que el día a día sea más llevadero. Solemos quejarnos de todo, en especial de la política, pero hacemos poco al respecto. “Yo voy a votar nulo”, me decía una señora en el supermercado. “No me gusta nadie”. Me preguntaba ¿qué está resolviendo al respecto? Nada.
Un amigo está decidido a cambiar la narrativa del país. Me expresaba que la actual es negativa, llena de consternación –una historia triste y llena de zozobra. Poca atractiva para una nueva generación–. Debemos avanzar hacia las grandes oportunidades que presenta Guatemala y planificar hacia una futura historia –diferente– llena de luz, alegría, prosperidad y paz. ¿Por qué no? ¿Acaso otros países de éxito no han pasado por momentos similares a los que hoy vivimos?
Necesitamos más cariño uno al otro. Más amor en las familias. Más sentido de comunidad dentro del vecindario. Más bondad con los amigos. Más pasión por lo que hacemos. Más solidaridad con los necesitados. Más afecto y compromiso por el país. Más humanidad entre nosotros.
Dedique este mes a ser una mejor persona. Seda parte de su tiempo a usted mismo. ¡Téngase cariño! Cultive su mente, cuerpo y alma. Revise su propósito de vida. Aproveche el 14 de febrero para expresarles su simpatía a los cercanos de su hogar y del trabajo. Pregúntese ¿qué puede hacer mejor y cómo puede aportar al cambio? En la medida que cada guatemalteco haga bien lo suyo, el país se transformará. ¡Celebre la vida y pare de sufrir!