Luego pasaron las fiestas, y muy rápido las vacaciones. Con energía y alegría empezamos el nuevo año. Nos preparamos para que nuestros deseos y planes se hagan realidad. Inicia el año escolar. Con ello una serie de actividades como la inscripción, la compra de útiles, libros y uniformes. Debido al transporte de los alumnos a las escuelas y universidades el tráfico será más denso.

Rápidamente surgen de nuevo los desafíos del sistema educativo. Aflora el problema de la infraestructura: Escuelas insuficientes y sin mantenimiento. Se evidencia la falta de recursos para una cobertura universal de calidad: Niños y niñas que no asisten a la escuela y la repitencia escolar; jóvenes que se quedan sin estudiar. También se le da vueltas y vueltas al tema económico: Costo de los materiales, aumento de cuotas escolares, las sanciones y los préstamos.

Lo que brota es un sentimiento de impotencia respecto del sistema educativo, especialmente el servicio público. El presupuesto se ha duplicado del 2008 para acá y es una tristeza que no podamos tener mejores resultados. Parte del problema es la planificación del sistema. Pregunto ¿qué deseamos lograr los guatemaltecos en los próximos años en materia educativa?

Se han hecho esfuerzos de cobertura educativa en los últimos años. Sin embargo, las cifras muestran estancamiento en algunos niveles y retroceso en otros. Por ejemplo, la tasa de cobertura de primaria bajó de 95% a 85% en los últimos 8 años. Hay muchos argumentos al respecto. Algunos comentan que se debe a que la proyección de población del país está sobredimensionada. El último censo en Guatemala se realizó en 2002 señalando que el país tenía 11.2 millones de habitantes. El Instituto Nacional de Estadística (INE) calcula que, para mediados de 2014, había 15.8 millones de guatemaltecos y más de la mitad en edad escolar; sin embargo, se percibe que la tasa de crecimiento de la población ha disminuido. Hace unos días la Agenda Nacional de Noticias (AGN) mencionaba que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, deduce que la tasa de crecimiento poblacional en Guatemala es de 1.9%, mientras que la que se utiliza para hacer el cálculo nacional es de 2.4%. Esto lo que indica es que urge realizar un censo de población y otros estudios, ya que sin una cifra certera, es muy difícil diseñar y ejecutar políticas públicas exitosas, en especial de servicios sociales y específicamente en educación.

Otros técnicos señalan que los niños de 6 años están ingresando al primer grado, por lo que debiera medirse distinto la cobertura de la preprimaria y de la primaria. Por último también hay conjeturas que se ha disminuido por haber clausurado programas descentralizados de educación como Pronade, el cual llegó a cubrir una cuarta parte de los niños, principalmente en el área rural.

Lo importante es lograr que todos los niños y jóvenes del país cuenten con más y mejor educación y eso lamentablemente no está sucediendo en forma determinada. Sin embargo, a partir del 15 de enero que inicia el ciclo escolar, cada alumno, padre de familia o maestro pueden colaborar con hacer este sueño una realidad. ¿Cómo? Trabajando en equipo para que los estudiantes aprendan más. Al menos que los maestros impartan los 180 días de clase, que los alumnos hagan sus tareas y que la familia apoye al educando. ¿Qué cambios haría usted para mejorar la educación pública? ¿Qué innovación hará este año? ¿Qué planes tiene para mejorar su aprendizaje?