El evento político más interesante celebrado la semana pasada en el continente fue la VII Cumbre de las Américas, en Panamá. Tuvo mayor relevancia por ser la primera vez que participaría Cuba y habría un encuentro entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, de los Estados Unidos.
Miles de historias y sucesos se volvieron a contar respecto de la relación de estos dos países, especialmente lo sucedido en las últimas décadas. Es importante reflexionar, evaluar y actuar respecto de la dirigencia de nuestros países y los resultados en la región para el beneficio de todos.

Posiblemente lo más importante es conocer qué será del futuro de los cubanos, ya que actualmente sus habitantes tienen escasas libertades de expresión, de opinión, de elección y de decisión. Es de reconocer que sus habitantes gozan de salud y educación, pero no son libres.
He visitado Cuba en dos oportunidades. Es un bonito país con muchos recursos; sin embargo, está detenido en el tiempo. La relación de los cubanos en general con otros ciudadanos del mundo es realmente poca. Por ejemplo, la primera vez que visité el país –a finales del denominado periodo especial, en los noventa–, casi nadie tenía acceso a medios de comunicación que no fueran controlados por el gobierno. Textualmente vivían aislados del planeta. La gente tenía prohibo el ingreso a los hoteles y utilizar dólares. De hecho varios de los turistas fueron registrados por guardias en la aduana y les confiscaron cartas, dinero y regalos que les llevaban a familiares cubanos.

Me impactaron las largas filas que realizaban para obtener comida, totalmente racionada y escasa, llevando el control por medio de una tarjeta. “Un par de zapatos al año me dieron, son de mujer y una talla más grande; sin embargo, los tomé para luego intercambiar”, expresaba un adolescente.
La segunda visita fue hace menos de una década con el objeto de comprender el sistema educativo cubano, ya que a nivel de las pruebas estandarizadas en la región latina de matemática y lenguaje, siempre puntea de primero. Un joven maestro me comentó que tenía asignado 30 niños desde el primer grado y que su misión era graduar a todos hasta finalizar la primaria. También me compartió que el sistema de evaluación de los maestros era muy riguroso, por lo que tenía que buscar formas y metodologías para que los niños aprendieran. “Sé dónde vive cada alumno, quiénes son sus padres, qué desafíos enfrenta la familia y cómo es su personalidad; soy responsable de su educación. A cambio tengo una beca para estudiar derecho en la universidad”.

Para los próximos años será determinante liberar Cuba de su sistema actual. Intercambio comercial entre empresarios, contar con una economía de mercado y respetar la propiedad privada son la base de un nuevo régimen. Libertad de locomoción y opinión. En el siglo XXI es impostergable el acceso a la información e inversión en tecnología moderna. Pronto tendrán que rediseñar el sistema político para hacerlo compatible con un gobierno democrático, ya que actualmente se cuenta con un dictadura semejante a una monarquía.
Quitar el embargo de parte de los Estados Unidos hacia Cuba será un primer paso, pero los cambios en la isla dependen de las acciones de sus líderes. Es momento que los cubanas gocen de las maravillas que presenta el mundo actual. Es tiempo de transformar y celebrar el futuro de una “Cuba libre”. ¿Qué opina de este país? ¿Qué piensa de tener un mismo presidente 50 años?