Rápido llegamos a finales del primer trimestre del año y se acabó marzo. Ya estamos en la Semana Santa, también llamada la semana de los días santos. Ha sido un año complejo para nuestro país y para el mundo en general. Se percibe que vendrán tiempos desafiantes. Posiblemente durante esta semana olvidaremos la violencia, la corrupción, la pobreza y el descaro de muchos, gracias a la oración, la reflexión y la relajación.

Trataremos de pensar que el clima frío y el ambiente hostil quedaron en el invierno. Estamos en plena primavera. Un clima sabroso, cálido en el día y templado en la noche, que nos da sensación de frescura. Las flores como la jacaranda, el matilisguate, la buganvilia, el nazareno y el palo blanco provocan armonía; los colores morados, rosados y amarrillos visten nuestra alma de alegría.

Es el primer feriado del año y posiblemente el más largo que tendremos. Pronto nos organizamos para planear ir a la playa, celebrar el calorcito y pasarla bien, ya sea con la familia o los amigos.

Esta semana es muy especial para los cristianos. Si no tiene planes de salir, es recomendable vivir la pasión de Jesucristo y meditar respecto de nuestra vida y de la quienes nos rodean. Adicionalmente las tradiciones son muy bonitas. Las procesiones, las ceremonias, las alfombras y los platillos o las comidas (como las hojuelas, el bacalao y las torrejas) son exclusivas para disfrutar.

Hemos iniciado celebrando el Domingo de Ramos y velozmente será el Miércoles Santo cuando todos gozan del feriado. La Antigua Guatemala es un lugar único para vivir la Semana Santa. El jueves es especial para esta ciudad, ya que se cuenta con la procesión del Nazareno de San Francisco. A partir de las seis de la tarde puede visitar los siete sagrarios. Su presencia y el rezo “es una forma de recibir indulgencias para hacerse perdonar los pecados”. Permite la reflexión, penitencia y adicionalmente un paseo agradable. Los huertos son muy bonitos. Visite La Merced, la Catedral, la iglesia del Hospital San Pedro, San Francisco, la Escuela de Cristo, El Calvario y Belén.

Viernes es un día lleno de majestuosidad. Muy temprano sale el Señor de La Merced y muchos feligreses hacen hermosas alfombras por amor y devoción hacia Él. Asómese por la calle ancha y sus alrededores. Luego recorra las calles llenas de flores cubiertas de colores con diseños de gran creatividad. ¡Espectacular! Escoja un lugar para ver la procesión. Observe el rostro de cada cucurucho y el de las cargadoras. Las marchas fúnebres son intensas y los músicos, admirables.

A las 3 de la tarde, una pausa. Si puede atienda los distintos oficios o rituales que se realizan en las iglesias. Luego tendrá oportunidad de presenciar las procesiones de la Escuela de Cristo y de San Felipe. Los sonidos de la matraca, como los tambores de duelo que acompañan el santo entierro, son profundos. El Sábado de Gloria puede acompañar en su luto a la Virgen María.

Como dice el credo “padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día”, por lo que para los cristianos es fundamental que aclamemos el Domingo de Resurrección. Vivamos cada momento con fe y esperanza. Independientemente de su religión, oremos por nuestro país y por sus dirigentes. Seamos todos los días mejores personas y, por ende, buenos ciudadanos. ¡Que la pase bien!