“Confío en que los líderes mundiales firmen un documento decoroso que impida que La Tierra deje de ser un lugar habitable para los humanos”.

En mi mente, “Imagine” de John Lennon. Hoy hace 35 años lo asesinaron en la ciudad de Nueva York. Era peligroso caminar por la calle 72 en aquellos tiempos. El Central Park se consideraba un atentado por la noche.

Ya no. Un acuerdo entre las autoridades y la sociedad trajo consigo cambios que se tradujeron en mayor seguridad. El alcalde que los promovió estuvo en Guatemala no hace mucho. Hablo de Rudy Guliani, por cierto muy republicano él. Hoy día es poco probable ser víctima de un asalto en ciertas áreas de la Gran Manzana. Bien por la gente que vive allí; bien por el turismo que llega. Demasiado tarde para Lennon, el beatle idealista que imaginó un mundo en paz y que alguna vez habló de karmas instantáneos.

Demasiado tarde para la música, que perdió con su asesinato a un monumental hacedor de canciones.

(Mientras escribo, “la quema del diablo” enciende fuegos por todo el país. Supongo que en algunos años, esta tradición quedará en desuso. Ahora mismo, en París, pareciera que se arribará a una conclusión decente para evitar el colapso ambiental del planeta. Aunque los del Tea Party de aquí y de allá, de una manera irresponsable y contraria a la ciencia, se empeñen en negar el cambio climático y el calentamiento global, aduciendo que es un “invento de los vividores comunistas”.

Confío en que los líderes mundiales firmen un documento decoroso que impida que La Tierra deje de ser un lugar habitable para los humanos. Y que lo cumplan. Ya es bastante que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se haya presentado a la cumbre en la capital francesa.

Aunque aún haya gente que lo repruebe y lo descalifique solo por el hecho de ser negro. Sí, escribí “negro”, no “de color” ni “afroamericano”. Espero que el acuerdo al que se llegue en París no sea tardío para el mundo. Como lo fue para el autor de “Imagine” el que se alcanzó en Nueva York. Eso sí sería “color de hormiga”. )

Hojeo un ejemplar para coleccionistas de la revista Rolling Stone que una tía querida me regaló cuando cumplí 19 años. Lo hago por medio de la memoria, porque alguien me la robó sin saber exactamente lo que se llevaba. La carátula muestra a un John Lennon desnudo en faena amatoria con Yoko Ono, su esposa. La foto es de Annie Leibovitz.

Fue ella quien retrató al genio británico la tarde del 8 de diciembre de 1980, horas antes de que Mark David Chapman le disparara cerca de la puerta del legendario Dakota, el edificio donde residía a todo lujo ese icono del rock, a quien algunos acusaron de ser un socialista que vivía contrario a lo que predicaba. Recuerdo ahora las palabras del maestro Edelberto Torres Rivas, quien en una entrevista a mediados de los 90 me dijo, grandes rasgos, que él era de izquierda “por lo que pensaba y no por lo que se comía”. Le doy la razón y apoyo su argumento.

Todos queremos vivir bien. Eso no es asunto de ideología. La igualdad completa es imposible y hasta indeseable. Con una posible excepción en la cual coincido con la derecha, sobre todo cuando sus integrantes más apasionados hablan sin hipocresía de la igualdad ante la ley. Y también coincido con ellos en que entre los más vehementes “defensores del pueblo” no faltan aquellos que usan a los oprimidos y a los pobres como carnada para “su negocio”. Me refiero a esos que hasta aparentan una vida austera, porque eso forma parte de su mercadeo personal. Este artículo no pretende quedar bien con nadie.

¿Está claro, no? La frase siguiente es de Lennon: “La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes”. Corresponde a una canción que le hizo a su segundo hijo. Con el primero no se portó tan bien. Nadie es perfecto. Ni siquiera un “héroe de la clase trabajadora” originario de Liverpool. Pero es imprescindible en el universo melómano. Una morsa inmortal.

(Media hora después, el humo me irrita los ojos. Los tradicionales fuegos del 7 de diciembre han hecho arder miles de piñatas elaboradas especialmente para la ocasión. Muchas de ellas en forma de políticos. Voy a mi celular para leer un tuit que me impactó esta mañana. Es del genial Fernando Ramos y dice así: “El sonido de seis balazos se coló por la ventana. Buenos días, amanecí, como siempre, en Guatemala”. A lo lejos oigo los cuetes de esta tarde “del diablo”. No son tiros, gracias a Dios. Pienso en la necesidad de deshacerse de las toxinas espirituales que a diario nos acoquinan.

John Lennon proclamaba en 1967 que “nada es real” en su magistral Strawberry Fields Forever, tal vez su obra maestra. Pero aquí en mi vida, y particularmente en este país tan arduo, la realidad es ineludible. Porque por más esperanzador que sea el momento, si no concretamos como sociedad los cambios requeridos para dar el gran paso, nuestro fracaso será descomunal. Frase atribuida al beatle más rebelde: “Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se da a plena luz del día”.

Yo prefiero hacer el amor que hacer la guerra. Prefiero dar un beso que repetir un oprobio. Prefiero cerrar los ojos y ver mis “juegos mentales”, que abrir los ojos y jugar a ciego. “Usted puede decir que soy un soñador/pero no soy el único”. Eso lo canta Lennon en “Imagine”. Ni siquiera la Utopía es perfecta. Pero es esencial. Y poderosa. Imagínese usted.)