El sistema penitenciario está en crisis. No lo digo porque en estos días trasladaron a unos reos vinculados a casos de alto impacto de la cárcel militar Maramoros, que hasta hace poco funcionaba con centro de reclusión, al centro de detención preventiva Mariscal Zavala. El movimiento generó muchas críticas porque no se aclaró cuáles fueron los criterios para tomar esa decisión.

Lo sucedido con estos reos muestra la alta discrecionalidad que tienen las autoridades y las decisiones que en muchos de los casos toman para favorecer a los reos. La situación del sistema es muy compleja. Sin embargo, considero que los principales problemas que enfrenta son el hacinamiento en las cárceles, la profesionalización del personal que labora en este sistema, no tener una clasificación de los reos y la rehabilitación social. 

Estas condiciones no solo afectan su desempeño como agentes sino que también son propicias para la corrupción. Vaya usted a deducir la manera en que en las cárceles entran cosas que no deberían entrar, como celulares, licores y drogas. Hay que aclarar que también en muchas ocasiones están involucrados otros miembros del sistema penitenciario, y no los guardias. Por ello, es necesario brindar salarios justos y condiciones para trabajar dignamente.

  Es importante establecer un sistema que permita clasificar a los reos. En este momento conviven en los mismos espacios personas que han sido condenadas, siendo el 51% de la población recluida, con las que están en prisión preventiva, que representa 49%. De igual manera se debe clasificar a los reos en función de los delitos que han cometido. No es posible que reclusos que están purgando condenas por delitos comunes, como el hurto, estén con los de delitos graves, violadores o asesinos.
  Hablemos de la reintegración social. La pena no debe ser un fin en sí misma. Más que el castigo, el sistema debe perseguir la reinserción social satisfactoria del condenado. Hay corrientes que consideran que esto es posible y otros que indican que no lo es. Independientemente de esto, la Constitución Política de la República de Guatemala establece que el sistema debe tender a la readaptación social, es decir el proceso que le permita al reo luego de su condena integrarse social y psicológicamente en el entorno social. Algunos indican que las cárceles terminan siendo “universidades del crimen” y dejan su papel de rehabilitación y reinserción social. ¿Qué opina de la crisis en el sistema penitenciario?