En los últimos años el Congreso de la República ha sido objeto de fuertes críticas, entre otras razones, por su baja producción legislativa y la corrupción. Los últimos informes de cultura democrática confirman que es una de las instituciones que menos confianza y apoyo tiene de parte de los guatemaltecos. ¿Podrán los futuros diputados cambiar esta tendencia? Esto sin duda, es uno de los principales retos de la próxima legislatura, que deberá impulsar una agenda legislativa que tenga la capacidad de responder a los principales problemas del país.

Hay que recordar que trabajarán en un contexto en donde serán muchos los “ojos fiscalizadores” que están pendientes de cada paso y decisión que tomen. Con el propósito de contribuir al debate y la reflexión, la Asociación de Investigación y Estudios Sociales –ASIES– presentó el estudio “Análisis de la unidad partidaria en el Congreso de Guatemala. Prioridades legislativas, transfuguismo y pertenencia distrital”.

El estudio examina el comportamiento de los diputados pertenecientes a los principales bloques que integran el Congreso. Analiza el nivel de unidad con que votan en torno a temas específicos, para así determinar las prioridades de política pública que tiene cada uno de los bloques. El estudio también analiza las diferencias en la unidad en la votación entre los bloques de diputados en función de su integración original, derivada de las elecciones de 2011, y la integración de los bloques a noviembre de 2014, para determinar el efecto que el transfuguismo tiene sobre la unidad partidaria. Asimismo, evalúa las diferencias en la unidad de votación entre los diputados electos por lista nacional y los diputados electos por listado distrital.

En la presentación del estudio se realizó un panel que buscaba responder la pregunta ¿qué nos trae el nuevo Congreso? En el panel participaron dos diputados y un analista político. La discusión fue muy enriquecedora y de lo planteado por los panelistas me quedó grabado el desafió de la observación y la fiscalización. Los diputados enfatizaron en que la ciudadanía debe fiscalizar permanentemente la labor de los diputados. Reconocen que la próxima legislatura entra en un contexto muy complejo: muchas demandas, altas expectativas, poca tolerancia, y fuertes críticas hacia los diputados.

Sin duda, las manifestaciones vividas a lo largo de este año son una muy buena muestra de la capacidad de convocatoria de una sociedad que está profundamente indignada y cansada de la corrupción. Aunque esto se resalta como uno de los aspectos positivos, no podemos pensar que es suficiente para fiscalizar a los diputados y promover los cambios necesarios. La fuerza social debe pasar de la manifestación, a la organización y participación política. Se deben impulsar esfuerzos organizativos permanentes y sistemáticos que permitan definir objetivos y estrategias para fiscalizar a los diputados. La pelota, cómo coloquialmente se dice, está en la cancha de los ciudadanos, en nuestra cancha. ¿Qué opina? ¿Estamos listos como sociedad para fiscalizar la labor de los diputados?