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Las piezas en el tablero de ajedrez se empiezan a colocar. Estamos en la antesala del próximo desafío político que enfrentará el presidente Jimmy Morales. Ayer presentó el proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el próximo año. El Presidente deberá establecer una estrategia política que le permita alcanzar acuerdos y aprobar un presupuesto favorable para su gestión.

Es un desafío que pondrá a prueba nuevamente las capacidades de articulación política del Ejecutivo. La búsqueda de acuerdos para obtener los votos no será fácil. Ya varios actores han manifestado que el monto solicitado por el Presidente, que ronda los Q79.8 millardos, es muy alto y no está plenamente justificado. También se ha criticado la baja ejecución que ha tenido este año.

Ahora el presupuesto entrará en la dinámica legislativa. En este escenario el presidente Morales necesitará de apoyos. La pregunta principal es si el bloque FCN-Nación será el articulador político en el Congreso. Hasta el momento el bloque no ha respaldado las acciones del Ejecutivo, y además se muestra muy fragmentado y con serios conflictos internos. ¿Buscará acuerdos con otras bancadas? ¿Con quiénes y bajo qué estrategia?

Lo único claro hasta el momento es que no puede optar por la estrategia de colocarse al margen de la discusión y ser un espectador. El año pasado tomó esa decisión. Sin embargo, ahora no puede hacerlo. Los costos políticos para su gestión serían muy altos. El presupuesto se constituye en su principal instrumento de política pública. Ahí se establece que podrá hacer y qué no podrá hacer. Y no puede dejar la discusión a la deriva y esperar a que otros actores definan el presupuesto.

Por otro lado, el Presidente tiene que comunicar muy bien las prioridades que establecieron en el presupuesto y los resultados que esperan obtener a finales del próximo año. Esto permitirá dotar de legitimidad y respaldo político, generando condiciones para defender no solo el monto, sino también la distribución y orientación de los recursos. Hasta el momento no ha tenido éxito. Los medios destacaron, de la presentación oficial que se hizo ayer, el “pestañazo” del presidente y no las prioridades definidas en el presupuesto.

En el Congreso la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda conocerá el proyecto y le hará modificaciones. El problema que se puede dar en este espacio es que se caiga nuevamente en buscar los votos a cambio de obras. Los diputados condicionan su voto a cambio de obtener más recursos para sus distritos, principalmente en el “listado geográficos de obras”. Se ha denunciado en muchas ocasiones que estos proyectos son asignados a empresas relacionadas con los diputados. Por ello, es muy importante dar seguimiento a las discusiones en el Congreso.

Los escenarios del presupuesto pueden ser tres. El primero es que no logre los votos y acuerdos necesarios y que, ante la no aprobación del presupuesto, el próximo año siga con el presupuesto vigente para este año. El escenario dos es que sea aprobado con modificaciones desfavorables a la planificación presentada. Este escenario puede comprometer seriamente los resultados del gobierno. Y un tercer escenario, es un presupuesto aprobado con modificaciones favorables a la planificación presentada por el Ejecutivo.

El tercer escenario, el más conveniente para el presidente necesita de una articulación política muy intensa del Ejecutivo. Operadores políticos muy hábiles, espacios de diálogo y negociación, y un proceso de comunicación política que evidencie los objetivos que buscan con la asignación presupuestaria. ¿Qué escenario se concretará?