“No hay que olvidar que es necesario democratizar a los partidos políticos, para que el primer filtro funcione”. 

Hay al menos cuatro filtros para asegurar una buena calidad de los representantes políticos. El primero es el proceso de postulación de los candidatos en los partidos, el segundo es la inscripción de los candidatos, el tercero es la elección por medio del voto de los ciudadanos y el cuarto es la adjudicación de los cargos públicos, que para el caso de los diputados la realiza el pleno de magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

El primer filtro está en los mecanismos internos que utilizan los partidos para postular a sus candidatos. Estos no son democráticos, y se alimentan con prácticas que van desde el caciquismo, compadrazgo, el clientelismo y el nepotismo. Aquí no hubo resultados positivos. Los partidos integraron sus listas con candidatos con diversos señalamientos.

En la inscripción se quedaron algunos candidatos que no reunían algunas cualidades como la idoneidad y la honradez. El caso de Alfonso Portillo, que no fue inscrito, ejemplifica lo sucedido. También otros candidatos no reunieron los requisitos y su inscripción fue rechazada.

El filtro del voto funcionó en lugares en donde las personas no votaron por los candidatos con señalamientos. Eso permitió que varios alcaldes y diputados señalados no lograran su reelección. El voto se utilizó como instrumento político para premiar a los buenos políticos y castigar a los que tienen un mal desempeño.

Sin embargo, los tres filtros anteriores se quedaron cortos y no evitaron que políticos señalados ganaran elecciones. Por ello, el TSE, en el marco de sus funciones, evaluó en la adjudicación de los diputados al Congreso de la República, y verificó si todos los diputados que ganaron en las elecciones reunían las calidades de idoneidad, honradez y capacidad, consideradas en los artículos 113 y 164 de la Constitución Política de la República.

El TSE determinó que 11 diputados no pueden tomar posesión porque enfrentan un antejuicio, cuatro porque son contratista del Estado y uno por una prohibición constitucional de parentesco. De ellos, diez pertenecen al partido Líder, tres al Partido Patriota, uno a la UNE, otro a FCN-Nación y uno a la UCN. Es interesante destacar que cuatro de los ocho diputados electos en Quiché, es decir la mitad, no fueron adjudicados por el TSE; y el caso de Huehuetenango, en donde tres de los diez diputados electos no asumirán.

Dado que el voto es para la lista de candidatos que presentan los partidos. La representación en el Congreso no se alterará. Es decir, en este caso, los sustitutos de los diputados que el TSE no adjudicó serán los candidatos que están inscritos en la siguiente casilla de la lista presentada por el partido. El voto que se le dio al partido no se pierde. La crítica es que llegarán familiares o personas con señalamientos. En este caso, más que lamentarnos nos debemos de preocupar porque el primer filtro, la postulación de candidatos, funcione y sea más efectiva para evitar este tipo de situaciones.

En medio de esta discusión creo que es importante reconocer que la decisión del TSE es histórica, valiente y sin precedentes. Hace ver a un órgano electoral comprometido con mejorar la representación política en nuestro país. Un tribunal deseoso de recuperar la credibilidad, la confianza, la independencia y la autonomía.

Por último, no hay que olvidar que es necesario democratizar a los partidos políticos, para que el primer filtro funcione, que debemos fortalecer al TSE para que perfeccione los procesos de inscripción de candidatos y la adjudicación de cargos, así como fortalecer la cultura democrática para promover un voto consciente. Es decir, para lograr una representación política más democrática y representativa debemos hacer funcionar estos cuatro filtros. ¿Qué opina usted?