El año está terminando. Es un momento propicio para hacer una evaluación de lo que ha sucedido en estos intensos meses. De los múltiples sucesos políticos y sociales del año quiero referirme a los acontecidos alrededor de las comisiones de postulación y del Tribunal Supremo Electoral (TSE). El año fue políticamente intenso. Los procesos de postulación y elección de magistrados para el Tribunal Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia y la Sala de Apelaciones, así como el Fiscal General del Ministerio Público y el Contralor General de Cuentas de la Nación marcaron un antes y un después en las comisiones de postulación.

Cada uno de estos procesos tuvo sus características y dinámicas propias. Desde un buen desempeño de la comisión de postulación para magistrados al TSE, pasando por una fuerte polarización alrededor de la continuidad de Claudia Paz y Paz como fiscal del MP, así como procesos muy cuestionados tanto para la postulación y elección de magistrados para la CSJ y Sala de apelaciones como para el contralor.

Las dificultades que vimos en los procesos de postulación nos llevan a plantear la necesidad de promover reformas constitucionales en materia de justicia. Hay una propuesta de reforma, presentada por el consorcio Usac, URL y Asíes, que fue discutida en audiencias públicas, que tiene opinión favorable de la Comisión de Legislación de Puntos Constitucionales del Congreso de la República y está solamente esperando que el pleno del Congreso la discuta y apruebe. El próximo año se podrá aprovechar las elecciones para incluir una boleta más y realizar la consulta popular.  

Por otro lado, la suspensión de los partidos políticos por parte del TSE, por incurrir en campaña anticipada e incumplir la Ley Electoral y de Partidos Políticos, se constituye en uno de los aspectos más relevantes del año. El nuevo TSE con una actitud bastante positiva tomó una acción determinante a diferencia de lo que habían realizado los anteriores tribunales. 
 
Era muy notorio y evidente que los partidos políticos han estado disfrazando como si fueran actividades de proselitismo, las actividades de propaganda electoral. La LEPP indica que en periodo no electoral la propaganda está prohibida. Los partidos pueden realizarla solo después de la convocatoria oficial a elecciones, que el TSE hará en mayo del próximo año. Los problemas del sistema electoral y de partidos políticos se solucionan, en parte, por medio de una reforma integral a la LEPP. La discusión de esta reforma sin duda se deberá retomar en el 2016. El próximo año, la prioridad estará el proceso electoral. 
 
El 2014 nos deja desde mi perspectiva una agenda de reforma dos áreas importantes para el buen funcionamiento del sistema democrático, una en justicia y la otra en materia electoral y de partidos políticos.
 
 El próximo año será decisivo para el país. Hay elecciones. ¿Estamos listos? Es difícil responder a esta pregunta en pocas palabras y en unas cuantas líneas. Ya tendremos el próximo año muchas columnas para hablar sobre esto. Por el momento, aprovechemos estos días para recuperar fuerzas, renovar y fortalecer los lazos familiares y disfrutar las fiestas de fin de año. Así que no me queda más que desearles una feliz navidad y un próspero año nuevo.