Ayer se celebró el día del niño. En Guatemala la niñez y la juventud enfrentan muchos problemas. Hoy quiero hablar sobre uno de ellos: la educación. Actualmente se invierte el 2.9% del PIB en esta materia. Dado que las necesidades crecen día a día, la inversión en educación debe ser una prioridad para el próximo gobierno.

El reto es el lograr que los niños y los jóvenes tengan acceso a la educación mediante servicios educativos de calidad que contribuyan a generar condiciones para una vida digna. Ya no más niños esclavizados en las calles y condenados a un futuro desolador.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE: 2015) 61 de cada 100 habitantes de Guatemala tiene menos de 24 años y el 50%, de este grupo poblacional, vive en situación de pobreza. Más o menos 800 mil jóvenes entre 14 y 24 años (20% de la población joven) no estudia ni trabaja y está en una situación de alta vulnerabilidad ante la violencia, ya sea como integrantes o como víctimas de grupos de delincuencia organizada, en las pandillas juveniles, más conocidas como las “maras”; o luego, cuando estos jóvenes excluidos y marginados ven que no hay oportunidades en el país, las buscan como migrantes en otros países.

La Gran Campaña Nacional por la Educación (GCNE) y el Observatorio Nacional de la Calidad Educativa (ONCE) considera que un eje prioritario en educación es fortalecer el subsistema escolar y el extraescolar. En el nivel medio, de los jóvenes que tienen la oportunidad de estudiar, tan solo 25 de cada 100 asisten al ciclo básico y 24 a diversificado. Es importante que se preparen académicamente, pero también de manera técnica y que la formación que reciban responda a necesidades personales y a las del mercado laboral.

La GNCE y La ONCE proponen crear programas de tercera generación que incluyen intermediación laboral, incentivos para que las empresas contraten jóvenes, programas de formación, becas o transferencias monetarias, programas de inclusión social, y desarrollo de competencias para la vida. Además, articular los programas gubernamentales entre los ministerios de educación, economía, trabajo y desarrollo social para que sean realmente efectivos y logren prioritariamente la formación e inserción laboral de los jóvenes que han sido excluidos del subsistema educativo escolar y que tienen escasa experiencia laboral. Aprovechar también para revisar la propuesta para transformar la educación en el nivel medio y reestructurar o transformar la Dirección General de Educación Extraescolar del Ministerio de Educación (DIGEEX).

Lograr que los niños y los jóvenes tengan acceso a servicios educativos de calidad en el subsistema escolar o extraescolar es un trabajo en el que los diferentes actores, tanto los tomadores de decisión como la sociedad civil en general, deben sentirse comprometidos y corresponsables. El Ministerio de Educación es el rector de la educación en Guatemala y está llamado a coordinar el involucramiento de estos.

¿Qué nos dicen los planes de gobierno de los candidatos que están en la segunda vuelta? ¿Tienen claro los desafíos en educación? ¿Qué opina usted? @josecsagt