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El actuar de los funcionarios en la administración pública se ha caracterizado por ser opaco y poco transparente. Una cultura histórica que ha primado en las relaciones del ciudadano con las instituciones públicas. Los gobernantes y los funcionarios están acostumbrados a actuar en este marco que, en muchos casos, es un ambiente propicio para la corrupción, que no es el único de los males que genera esta cultura de la opacidad, pero sí uno de los principales.

En este sentido, es muy difícil conocer desde los ciudadanos los criterios que se adoptaron en las decisiones de los funcionarios, hasta información sobre el avance de las políticas públicas que se están implementando. Estamos acostumbrados a que las decisiones no sean transparentes, que la información no sea accesible y pública, que los funcionarios actúen en un marco de opacidad. Una cultura que genera descontrol, poca transparencia, desorden, ineficiencia y corrupción.

Por ello, en estos días me ha resultado muy refrescante y esperanzador escuchar que muchos funcionarios, actores y organizaciones de la sociedad civil estén hablando de implementar proyectos para construir un gobierno abierto. Y que, a diferencia de otros esfuerzos, estos no se están quedando en bonitos discursos.

En los últimos días se han realizado varias actividades en el marco de La Alianza para el Gobierno Abierto (OGP—Open Goverment Partnerships—), que fue lanzada en 2011 para promover una plataforma internacional de actores reformadores comprometidos con promover que sus gobiernos rindan cuentas, que sean más abiertos y mejoren su capacidad de respuesta hacia sus ciudadanos.

El proyecto de Gobierno Abierto tiene el objetivo de incentivar una cultura de transformación de la gestión pública que promueva la transparencia, la participación ciudadana y la colaboración. Romper esa cultura de la opacidad y oscuridad en la que navegan las instituciones públicas. Un cambio necesario que contribuye a que las instituciones tengan más credibilidad, acercándose a los ciudadanos.

¿De qué se está hablando? Básicamente el proyecto busca generar plataformas para desarrollar una permanente conversación de las instituciones públicas con los ciudadanos, para que las primeras escuchen las demandas y las necesidades de los segundos.
De igual manera, un gobierno abierto implica que las decisiones que toman los funcionarios públicos estén basadas, y tomen en cuenta, las necesidades y preferencias señaladas por los ciudadanos. Que existe una correspondencia y se conozcan los criterios que se utilizaron para tomar esas decisiones.

Por otro lado, se busca generar condiciones para facilitar la colaboración de los ciudadanos y funcionarios en el desarrollo de los servicios que se presentan. Este fortalece los ejercicios de los ciudadanos, ampliando las posibilidades de interacción entre los actores a todo nivel, y brinda una valiosa oportunidad para ejercer la ciudadanía.

Gobierno abierto también es generar plataformas, a través de todos los medios existentes, para comunicar todo lo que se dice y hace en la administración pública de forma abierta y transparente. Este elemento toca los nervios burocráticos culturales más profundos y difíciles de transformar, porque pasa no solo por tener disposición y voluntad política, sino también por disponer de recursos y medios institucionales para hacerlo posible.

Hay muchos desafíos para que el Gobierno Abierto en Guatemala sea una realidad. La agenda pendiente es larga e inicia, entre otras cosas con mantener y fortalecer los mecanismos de participación ciudadana, así como que los funcionarios públicos a todo nivel conozcan e interioricen los valores y principios del Gobierno Abierto, y fortalecer la institucionalidad para que se cumpla, por ejemplo, la Ley de Acceso a la Información Pública. Empecemos con algo concreto. ¿Estaría dispuesto a fiscalizar los servicios esenciales que brinda su municipalidad? En gran medida, el éxito de estos proyectos recae en la capacidad de organización, participación e involucramiento que se tenga de parte de nosotros, los ciudadanos. ¿Qué opina usted? ¿Le gustaría un gobierno más transparente?