El año se está acabando. Son pocos los días que restan para cerrar este intenso e inolvidable periodo para Guatemala. A inicios de este año era imposible imaginar todo lo que sucedió desde abril. Hacer un balance y análisis de lo acontecido no es tarea fácil.

Este año pasará a la historia como uno de los más álgidos políticamente. Sin embargo, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones sobre los retos que como sociedad tenemos de cara a fortalecer nuestro sistema democrático. Las crisis son oportunidades y considero que la estamos aprovechando para cambiar.

Usted me puede juzgar de soñador pero en los últimos días me he levantado pensando que las cosas en el país están cambiando, y lo están haciendo para bien. Estamos rompiendo con un pasado de silencio y desinterés político. Recuperamos espacios públicos y salimos a manifestar. Perdimos el miedo y gritamos, demandamos y soñamos con una sociedad distinta. Le estamos poniendo un hasta aquí a la corrupción e impunidad. El cambio no se dará de la noche a la mañana y tampoco será sencillo.

Cada paso que los manifestantes dieron para acercarse a la plaza central, gritar todas las consignas que expresaron, cada pancarta que llevaron acompañadas de repudio e indignación, me llenaron de esperanza. Fue un momento trascendental en el que sembramos una semilla democrática principalmente en la niñez y juventud. Eso simplemente me motiva a soñar en un mejor futuro.

Me queda claro que las manifestaciones no son suficientes para transformar la triste situación por la que está atravesando el país. Son un buen paso que se debe fortalecer con procesos de organización y participación política. No se sorprenda. Usted ha leído bien.

Organización y participación política. Debemos dejar por un lado los prejuicios y el rechazo hacia lo público. Tenemos que revalorizar la acción y participación política como una actividad de principios y valores.

El mensaje para los futuros gobernantes es claro. Guatemala despertó. Ya no tolera la corrupción y está dispuesta a demandar en las calles sus derechos. Estoy seguro que las próximas autoridades ya no tendrán un cheque en blanco. Los pasos y las decisiones que tomarán estarán siendo fiscalizadas por guatemaltecos que les exigirán y demandarán que atienda los problemas del país.

Que esto suceda depende por un lado, de la capacidad que tengamos como sociedad para organizarnos y participar activamente en procesos de fiscalización y rendición de cuentas, y por otro, de participar y revalorizar la acción política participando políticamente. Continuemos consolidando la democracia.

Fue importante que manifestáramos a lo largo de muchas jornadas y que votáramos masivamente en las elecciones. Sin embrago, la democracia no se limita a manifestar y votar. Son acciones importantes pero no suficientes. La democracia se construye con un involucramiento permanente y constante de los ciudadanos. El futuro del país está en nuestras manos. No desaprovechemos la oportunidad para construir una Guatemala más justa, humana y solidaria ¿está usted dispuesto a participar y transformar el país?