¿Alguna vez se ha subido a un taxi sin saber a qué lugar quiere ir? Yo creo que no. Si usted se sube a un taxi debe saber muy bien a que dirección desea que el taxista lo lleve. Esta analogía la estoy utilizando para que hablemos sobre la importancia que tienen los planes de gobierno de los partidos políticos en el proceso electoral. Los planes deben ser esos documentos que indiquen hacia donde los partidos políticos quieren llevar al país. Si no hay plan de gobierno seguramente estamos en serios problemas, porque el partido y sus candidatos no tienen idea de lo que quieren o están proponiendo hacer. 

Lamentablemente el plan de trabajo no está en las principales prioridades de los partidos. Termina siendo un requisito más que “deben cumplir”. Los construyen unos meses antes, o durante la campaña, con el objetivo de presentarlo y tener un plan de gobierno.

Los equipos técnicos de los partidos políticos corren a marchas forzadas para cumplir con los plazos fijados y poder presentarlo públicamente. En muchas ocasiones, resulta ser un documento de trabajo en donde los principios y valores ideológicos de los partidos no tienen conexión con las propuestas que están presentando. Por otro lado, también muchos de los candidatos e integrantes del partido no conocen ni mucho menos se identifican con los planes. En el peor de los casos, encontramos a candidatos del mismo partido presentando propuestas diferentes, sin un rumbo y orientación. 

Se tiene la triste idea que los planes de gobierno no ganan votos. Los dirigentes partidarios no muestran interés en construir planes de gobierno sólidos y concentran sus energías y recursos en actividades de campaña que dan “réditos” electorales. Actividades enfocadas en bailes, canciones y regalitos, y no en actividades en donde se discutan las propuestas que los partidos presentan para solucionar los problemas del país.

Hay que reconocer que muchos partidos políticos en Guatemala han hecho esfuerzos muy significativos por construir programas de gobierno coherentes, integrales, viables y realistas.

Los planes de gobierno pueden ser útiles para muchas cosas. Una de ellas es para fiscalizar el gobierno. No hemos visto que los planes pueden ser instrumentos valiosos para fiscalizar la gestión pública. Es decir, nos servirá para comparar lo que el funcionario está haciendo con lo que prometió como candidato en la campaña electoral. 

También los planes nos pueden servir para decidir por quién votar. El plan de gobierno nos da una orientación de lo que quiere hacer el partido en el gobierno. Si estamos de acuerdo o consideramos que lo que están proponiendo es bueno para el país, departamento o nuestro municipio, sin lugar a dudas, puede ayudarnos a tomar una decisión más reflexiva y ejercer un voto consciente.

No dejemos que los planes de gobierno que están presentando los partidos de gobierno se queden en el papel y se los lleve el viento. Es importante que los planes indiquen el que quieren, cómo lo quieren, y muy especialmente, con qué lo van a cumplir. En muchas ocasiones, los planes tienen buenas ideas pero no contemplan los recursos para llevarlas a cabo. Exijamos planes coherentes, integrales, viables y realistas a los candidatos a presidente, diputados y alcaldes. ¿Qué opina usted? ¿Vamos a dejar que manejen el país sin rumbo y destino?