El señor Brunori, que ya en varias ocasiones ha violado el artículo 2 numeral 7 de la Carta de Naciones Unidas, al inmiscuirse y opinar sobre asuntos internos guatemaltecos, vuelve a las andadas.

En la página web de dicha institución de la ONU (Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Guatemala) se vanagloria dicha institución de haber logrado que el Mingob y el Gobierno de Guatemala den marcha atrás en su decisión soberana de expulsar a extranjeros involucrados en apoyar un bloqueo ilegal de un camino hacia una concesión minera en la aldea La Puya y el posterior desalojo completamente legal y legítimo, con orden de juez competente que las fuerzas del orden guatemaltecas hicieron en dicho lugar.

En este desalojo de una vía de comunicación pública, los manifestantes (que todo el tiempo falsamente reclamaban ser una protesta pacífica), a pesar de estar realizando un bloqueo ilegal de todo el camino hacia la operación minera, al ver que la fuerza pública una vez los había notificado de la orden judicial de desalojo del bloqueo de la vía pública, inmediatamente se vuelven violentos e hirieron haciendo sangrar a por lo menos seis policías completamente desarmados que estaban en aquella diligencia cumpliendo su trabajo.

Señor Brunori, si no lo ha leído se lo reproduzco textual: (artículo 2, numeral 7) “Ninguna disposición de esta carta autoriza a las Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados, ni obligar; a los miembros a someter dichos asuntos a procedimientos de arreglo conforme a la presente carta”.En ningún lugar de su mandato, señor Brunori, dice que Ud. es el árbitro de disputas internas guatemaltecas por oposición violenta a actividades mineras legalmente otorgadas por el Estado de Guatemala.

No es usted ni procónsul, ni gobernador, ni enviado imperial, ni nada que se le parezca, señor Brunori, es usted un simple invitado, un burócrata internacional con inmunidad que no paga impuestos en Guatemala, ni en ningún lugar del mundo, que vive a sus anchas en un país que lamentablemente lo tolera a usted y a su abusiva institución, que reiteradamente ha intervenido e interviene en nuestros asuntos internos.

Déjeme que se lo repita: usted no es el Ministro de Energía y Minas de Guatemala, ni el Ministro de Economía de Guatemala ni el Ministro de Gobernación o Medio Ambiente de Guatemala, usted es, si mucho, un observador internacional que puede escribir reportes y observaciones pero jamás intervenir con el legítimo cumplimiento de una orden judicial de juez competente o con una actuación legal de la policía para retirar de un bloqueo ilegal, que luego degenera por la voluntad de los participantes en la agresión a agentes civiles del orden público.

Igualmente va mi reproche contra el Procurador de los Derechos Humanos, funcionario que no me parece una mala persona, pero que otra vez equivoca completamente su función y, en lugar de defender a los policías heridos y sus familias que son guatemaltecos, toma otra vez el bando equivocado y se pone a defender a extranjeros que abogan por el odio, la división y la lucha de clases marxista y el enfrentamiento entre guatemaltecos.

Asimismo, el Gobierno de Guatemala y en especial el Ministro de Gobernación cometen un gravísimo error en dar marcha atrás con la expulsión, medida que es un poder discrecional y completamente unilateral de cualquier estado soberano, debilitando sobremanera el prestigio y la posición internacional de Guatemala al no expulsar a indeseables que violan las leyes, las costumbres y la moral guatemaltecas al azuzar los ánimos en pro de la violencia contra las inversiones totalmente legales y legítimas en el país.