La pregunta se hace necesaria. ¿Se ha reducido el crimen organizado en el país? ¿Han mejorado el MP y la Policía Nacional Civil sus métodos de investigación como consecuencia de CICIG en Guatemala? ¿O es que solo tenemos un placebo que dice que va a hacer y no hace, que dice que va a entrenar y transferir capacidades y no las transfiere?

No niego, ni nunca he negado, la necesidad de la cooperación internacional en materia de combate a la criminalidad y al narcotráfico que nos agobia. Creo sinceramente que si los EE. UU. nos quieren ayudar, verdaderamente en ese país existen las mejores agencias de investigación criminal del mundo, y pueden entrenar a nuestro personal y transferir tecnología para que tengamos la mejor policía e investigadores criminales de la América Latina.

Pero por alguna oscura o inconfesable razón que desconozco, la comunidad internacional en Guatemala sigue empecinada en mantener el fracasado modelo de intervención y ocupación de Naciones Unidas en el sistema de justicia y la persecución criminal soberana en Guatemala.

No nos ayudan los gobiernos que hemos tenido. Por un lado se le permite a un vicepresidente extranjero cometer la grave indiscreción de insinuar en una rueda de prensa informal que si no renovamos a la CICIG entonces la eventual “ayuda” de 1,000 millones de dólares podría quedar en riesgo.

A esa afirmación del político norteamericano cabría hacerle la pregunta: ¿Domina su partido el Senado y el Congreso de los EE: UU.? ¡Tienen interés en estos momentos los republicanos de cooperar en política exterior con los demócratas, cuando varios senadores y congresistas republicanos les mandan una carta pública a los mulas en Irán diciéndoles que cualquier arreglo que el Presidente o el Ministro de Relaciones Exteriores norteamericano hagan con ellos, necesariamente tiene que ser ratificado por el Poder Legislativo y que ellos no van a aprobar ningún acuerdo que le permita a Irán enriquecer uranio de ninguna forma!

En este ambiente, ¿será verídico que el vicepresidente de aquella nación aliada puede cambiar el ambiente enrarecido de la política en el Capitolio en Washington y atraer a los republicanos a una nueva partida de gasto público, a un nuevo plan Colombia para Centroamérica?

Quisiera creer que sí, que es posible que en la política internacional de los EE. UU. un cambio en la errática dirección de los últimos años es posible, que los grandes intereses geoestratégicos y los intereses regionales se alinean para crear un gran acuerdo bipartidista en el Capitolio, pero, con respeto, ruego diferir.

Quisiera recordarles a los aliados norteamericanos que el Plan Colombia, en un país infinitamente más complejo en su momento que el triángulo norte de Centroamérica, jamás contó con una CICIG y funcionó perfectamente.

Recuerdo y reitero la capacitación, el entrenamiento, la transferencia de tecnología, la cooperación gobierno a gobierno es, ha sido y siempre será bienvenida. Siempre y cuando se respete la soberanía, la Constitución y los Asuntos Internos de la soberana República y pueblo de Guatemala.

Ayúdennos a recuperar nuestro sistema de justicia, ayúdennos a proteger a nuestros jueces, fiscales y policías y a entrenar a nuestro ejército, pero por favor desistan de un experimento fallido que solo les ha traído a ustedes y a nosotros penas, vergüenzas, gravísimas fallas y destrucción del Estado de Derecho y no una justicia fortalecida e independiente, que es lo que todos los guatemaltecos sin importar ideologías políticas anhelamos para nuestro país.

Ustedes pueden ser un socio muy valioso en nuestra lucha contra el crimen organizado y la corrupción adentro del sistema. No colaboren en mantener dicho nefasto sistema en pie con la excusa perfecta para no cambiar el sistema profundamente como debe ser cambiado: por favor desistan de mantener el fracaso de la CICIG en Guatemala,

Atentamente, un pueblo soberano que no quiere ocupaciones.