En el reino animal suceden cosas extraordinarias. Y este fue el caso de un hombre que encontró a una serpiente muerta, claramente "indigestada" (por decirlo de la mejor manera) por lo que se tragó. Lo que se hubiese comido la superó claramente en tamaño y su apetito la traicionó hasta matarla.

Como se han registrado casos de serpientes que explotan por comerse incluso a cocodrilos, el hombre decidió abrir al animal. Y lo que encontró no pudo desconcertarle más: una serpiente negra, de igual tamaño que la que decidió comérsela.

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