Mason Wartman dejó su trabajo en Wall Street para vender pizza. Él vende las porciones a US$1, y por sus precios accesibles logra alimentar a muchísimas personas de escasos recursos

Un día, uno de sus clientes pagó una porción de pizza por adelantado para el siguiente indigente que llegara.

El fundador de Ross’s Pizza comenzó a pegar un post-it en la pared para llevar la cuenta de las porciones que sus clientes dejaban pagadas. Así fue cómo el mosaico de colores comenzó a crecer. Se corrió la voz y el número de notitas aumentaba cada día. Por eso Wartman comenzó a anotar las invitaciones en la caja registradora para poder dejar espacio para otras notas, las de los comensales invitados que agradecían a sus caritativos donantes.

"Son sencillamente buena gente. A veces, algunos indigentes dejan pagadas porciones para otros sin techo, algunas personas me preguntas cómo pueden ayudar y yo les digo que esta es una manera eficiente y transparente de ayudar a las personas si hogar", señaló