La película 'anti-Putin' ganadora del Globo de Oro, "Leviatán", que retrata la lucha condenada de un hombre en la lejana Rusia del Norte contra un alcalde local corrupto (exponiendo algunos de los tabúes más profundos de Rusia), ha cosechado muy buenas críticas en el extranjero. Ahora, que la película nominada al Oscar finalmente está consiguiendo ser estrenada de forma general en Rusia, Publimetro habla con el director de la película sobre su obra

"Leviathan" tiene fecha de estreno en Rusia el 5 de febrero, pero ya ha avivado la controversia en su patria.

–En verdad, el estreno tuvo lugar cuando las versiones piratas de la película fueron publicadas en línea. Sólo en Rusia se estima que ya cuatro millones de personas la han visto. Creo que nuestra película ahora es simplemente necesaria. Tocamos el punto más doloroso, el meollo del asunto, el propio corazón. O como dijo un conocido mío, no el corazón, pero el huevo Fabergé. El público que ve, la sociedad, está dividida. Eso es una gran fortuna, ya que significa que impactamos donde estábamos apuntando.

Aunque tu película contiene basfemias, fue editada a cabo de conformidad con una ley rusa. ¿Crees que se vio perjudicado el resultado final?

–Incluimos blasfemias en el guión sólo donde era necesario. En el set de filmación nos guiamos por el sentido de las normas; pesamos viendo si había necesidad de una mala palabra en la escena o no. Y sólo si daba paso a la ampliación del diálogo, si daba más volumen a los personajes, dejamos la blasfemia. Durante dos días, dos turnos de 8 horas, quitamos delicadamente la blasfemia de la película. Pero en dos o tres escenas, su presencia era evidente, debido a la articulación de los actores.

¿Crees que el significado de la película se va perder para los espectadores extranjeros que la vean con subtítulos?

–Cualquier traducción de un texto, incluyendo un guión de cine, sin duda perderá algo, algunas formas de hablar, expresiones locales, etc. Casi siempre hay cosas que no tienen traducción. Lo que es más, los subtítulos tienen sus propias particularidades. Por ejemplo, si el discurso de un personaje o la intensidad del diálogo en una escena sugieren un ritmo muy dinámico, algunas frases no esenciales son omitidas de los subtítulos, porque el espectador no tiene tiempo para leer todos los sonidos que salen de la boca del actor. Además, la experiencia muestra que al subtitular en una línea, tiene que haber una cantidad limitada de palabras y caracteres. En "Leviatán" hay una escena en la corte, donde a los pocos minutos de tiempo de pantalla el juez lee un veredicto. La actriz lo hace tan rápido que no hay subtítulos que puedan seguirla, eso es seguro. No sé hasta qué punto nuestra película se dañó por la traducción, pero hasta ahora no hay extranjeros que se hayan quejado al respecto. Sólo los hablantes de ambas lenguas podrían detectar lo que se ha perdido.

¿Fue difícil la adaptación al cine para un público occidental?

–Nosotros no tuvimos que adaptar nada para ellos. ¿Por qué habría necesidad de una adaptación? Nuestra película fue hecha para el público ruso, y si resultó ser interesante para los extranjeros, por favor, dejemos que ellos tomen una copia de la película, la traduzcan a su idioma, añadan los subtítulos y lo muestren en sus cines. No hay adaptaciones, no hay fronteras culturales.

¿Qué les dices a los críticos de la película que cuestionan si ahora, en el empeoramiento de la situación [entre Rusia y Occidente], es necesario demostrar a Occidente una versión tan antiestética de Rusia?

–Me gustaría preguntar si agrava la situación. La película fue concebida en 2008. Nunca nos imaginamos el contexto en el que iba a ser estrenada.

¿Cómo respondes a quienes dicen que la película fue encargada por Occidente?

–Cuando alguien te dice que es un encargo, no hay nada que responder a eso, solo puedo darme vuelta los bolsillos y mostrar todos los papeles de la película. ¿Cómo puedes negarlo? O ¿por qué harías eso? De hecho, las personas se esconden detrás de estas palabras. Tienen que girar el espejo de sí mismos. Otros se preguntan por qué estoy lavando ropa sucia en público. Un espectador en Ginebra se veía triste cuando estaba hablando con los periodistas. Le pregunté por qué estaba tan triste. "Yo vivo aquí en Suiza", comenzó. "Pero ¿por qué has traído esta película aquí? ¿Por qué lavar ropa sucia en público " A eso quiero responder: "¿Tu ya estás de acuerdo en que hay ropa sucia. Si quieres vivir con eso, sigue adelante. Pero tienes que sacarlo si quieres que tu casa sea más limpia”.

Hay muchas interpretaciones de la película. ¿Cuál te gusta más?

–No sé cómo hacer comentarios sobre interpretaciones. Mi único objetivo era mostrar de cerca lo que nos está sucediendo. Lo que sucede con las conexiones entre las personas, lo que ocurre con sus relaciones entre sí, entre los estratos sociales: el gobierno y la gente, las personas y familiares.

El Ministro de Cultura de Rusia, Vladimir Medinsky espera que tu próxima película, también filmada con su apoyo, no incluya la "desesperanza existencial". ¿Tienes este tipo de planes?

–El Ministro de Cultura y yo tenemos diferentes esperanzas y perspectivas. Nos estamos moviendo en diferentes direcciones. Todo el enfoque, todo pensamiento, toda la sangre y el sudor que está en esta película es el deseo de decir la verdad de lo que ocurre con una persona en un momento particular.