Se trata de un litigio que dura ya cerca de 10 años, en el marco del cual varios consumidores y minoristas de música exigen a Apple Inc. US$ mil millones por codificar, entre los años 2006 al 2009, la música en iTunes de manera que no se pudo escuchar en otros dispositivos salvo en iPods. 
 
Los abogados de los consumidores y tiendas de electrónicos dicen que la compañía utilizó software en su tienda iTunes que obligó a los posibles compradores de canciones a usar iPods en lugar de otros reproductores de música más económicos fabricados por empresas rivales. El software ya no se utiliza, pero los demandantes aseguran que éste infló los precios de millones de iPods vendidos entre 2006 y 2009, hasta sumar $350 millones, con un software de "administración de derechos digitales" que evitaba las copias no autorizadas. El mismo programa, conocido como FairPlay, estaba en los iPods.
 
El caso data de los primeros años de la música digital y los dispositivos portátiles, cuando Apple rápidamente se volvió el mayor vendedor legal de canciones en todo el mundo después que lanzó su tienda iTunes en 2003. Por acuerdo con importantes disqueras, quienes estaban recelosos de la copia y distribución no autorizadas de música en servicios como Napster y Kazaa, Apple puso "candados" a las canciones que se vendían a través de iTunes. 
 
Pero FairPlay no era compatible con los códigos contra copias usados por otros vendedores de música en internet. Como resultado, las canciones de tiendas rivales no podían reproducirse en iPods y las canciones compradas en iTunes no podían sonar en otros dispositivos como el Zune, de Microsoft, o el Rio, el reproductor de música de Diamond Multimedia.