El domingo 29 de marzo, a las 19 horas, por "Nat Geo", se presentará la película "Quién mató a Jesús", una historia conocida por muchos, pero que en esta producción presenta detalles históricos de su vida e intrigas políticas que condujeron a su trágica y brutal muerte.

Está basada en el libro de Bill O’Reilly y Martin Dugard, considerado un superventas por el "New York Times".

Publinews conversó con Haaz Sleiman, actor que interpreta a Jesús de Nazaret, acerca del rodaje y de lo que significó para él participar en este filme.

¿Qué me puedes decir de tu experiencia en el rodaje de “Quién mató a Jesús”?

Es el viaje de Jesús por el mundo. La diferencia es que no se enfoca en la religión, sino en los hechos. Muestra a los romanos y su gobernador, y su relación con Jesús, una persona que retó al sistema. Se humaniza la historia y al personaje principal. Otras producciones lo muestran de una manera etérea, como un dios. La dirección y producción de esta cinta decidió presentar a un Jesús con quien podemos relacionarnos, más humano.

Soy humano y sé que soy débil, hasta un desastre en ocasiones. Jesús también lo fue. El hecho de nacer de la matriz de una mujer ya nos dice mucho. En esta obra lo acompañamos en su viaje. Nos enseñará a crecer, a ser honestos con nosotros mismos. "Quién mató a Jesús" es una historia humana.

¿Qué escena te llama más la atención?

Hay muchas. Me entusiasma que por primera vez veremos momentos icónitos de su vida, como la última cena. Se ve muy real, no como la conocemos o recordamos, como una pintura del Renacimiento.

¿Cómo te sientes de haber interpretado a un personaje como Jesús?

Creo en Dios, así que interpretar a Jesús fue increíble, un regalo. Si te lo tuviera que describir en pocas palabras, te diría que sentí júbilo puro, emoción y pasión. Siento gratitud por lo que Él hizo por nosotros. Jesús nos enseñó que podemos hacer cosas maravillosas, terrenales, que podemos utilizar a diario en nuestras vidas, como vivir con amor y que eso sea la guía para enfrentar nuestras relaciones y retos. 

¿Qué fue lo más difícil del rodaje?

La escena de la crucifixión. El día en que la filmamos, había un clima agradable al principio. Estuve sin ropa todo el tiempo, así que pasé temblando por horas. Fue perfecto para mi actuación y para las tomas, pero sufrí. Toda la mañana pasé crucificado. Tenía clavos de utilería pegados en las muñecas y los pies. No podía moverlos porque se vería mal en la pantalla o se me despegarían. Con el tiempo se me dificultó hasta respirar. Fue mi peor pesadilla. No exagero. Después, como si Dios se hubiera enfadado, bajó una tormenta y se paró la producción.

¿Qué tal fue trabajar con Kelsey Grammer, que interpreta a Herodes?

Aunque no compartí escenas con él, fui una especie de “stalker” como admirador. Le pedía aventón al estudio, aunque yo no tuviera que trabajar ese día, y lo acompañaba para aprovechar el tiempo y preguntarle cosas y verlo actuar. Pobre, seguro sufrió. Como actor, solo quería consejos y aprender de él. Espero en el futuro tener la oportunidad de compartir escenas con él.

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