En noviembre de 2014, Kim Kardashian se dio a la tarea de romper el internet con su sesión fotográfica para la revista “Paper”, donde además de posar desnuda, demostró las grandes proporciones de su trasero.

En aquel momento la publicación causó gran polémica y hasta iniciaron rumores en los que se especulaba que podría haber sido una obra del Photoshop.

Luego de los rumores, el diario español publicó el comentario: "El trasero de Kim Kardashian no es de este mundo. ¿Por qué lo tiene así? ¿Por qué es digno de mención? ¿Por qué debería importar?"

En el artículo decían que está hecho de ácido hialurónico y que tenía grasa de ella misma.

Pero más alla de los artículos que aparecen en las miles de revistas de todos el mundo, Kim Kardashian vende; vende cada artículo en el que aparece

La idea que representa el "derriere" de Kardashian comenzó por la figura de Jennifer López, hace más de 15 años, y prosiguió con las curvas de Sofía Vergara y que ha logrado que inventos como el jeans "levanta cola" generen millones de dólares en la industria de la moda.

Expertos en moda afirman que las curvas de Kim Kardashian han hecho que esa prenda sea una de las 10 más vendidas en Latinoamérica y en Europa.

Levis se unió a ese amor por la piel y las curvas, y patentó una fórmula que Colombia ha vendido en Latinoamérica como un fenómeno paralelo a las grandes pasarelas.

Es la nueva gallina de los huevos de oro (el trasero de Kardashian)”, afirmó en su blog Anna Fusoni, la experta mexicana de moda masiva, quien vio que el potencial de las curvas desde hace años, era un fenómeno normal en su propio lugar de origen y un plus para destacarse en el ámbito de la moda internacional.

Las curvas están de vuelta y el "derriere" de la socialité solo expresa esa internacionalización de la cultura de la piel que, a través de concursos de belleza y telenovelas, ha ido escalando en varios países del mundo.

¿Hasta cuándo durará el fenómeno? No se sabe. Esta es solo una explicación sobre cómo una parte del cuerpo de una mujer, por el hecho de ser famosa, puede llegar a sustituir un estereotipo tan arraigado en países europeos como la  "Talla 2".