Los cargos que pesaban sobre una mujer de Nueva York por conducir en estado de ebriedad fueron retirados gracias a un raro argumento legal: su cuerpo es una cervecería.

La mujer fue arrestada mientras conducía con un nivel de alcohol en la sangre que cuadruplicaba con creces el límite legal. Luego descubrió que tenía una rara afección llamada "síndrome de la cervecería interna", en la cual su sistema digestivo convierte la comida en alcohol, dijo su abogado Joseph Marusak en entrevistas esta semana.

Un juez de Hamburg, un suburbio de Buffalo, desechó este mes los cargos de conducir en estado de ebriedad que pesaban en contra de la mujer después que Marusak presentó una investigación médica que mostraba que la acusada tenía sin saberlo el mencionado síndrome, en el que los elevados niveles de levadura en los intestinos fermentan los alimentos ricos en carbohidratos y producen alcohol.

La extraña afección, conocida también como síndrome de fermentación intestinal, fue documentada inicialmente en la década de 1970 en Japón, y tanto expertos médicos como jurídicos de Estados Unidos dicen que se aborda cada vez en juicios por conducción en estado de ebriedad.

"A simple vista, parece un pretexto para salir de la cárcel", dijo Jonathan Turley, profesor de leyes de la Universidad George Washington. "Pero no es tan fácil. Los tribunales tienden a ser escépticos ante tales afirmaciones. Debes documentar el síndrome con pruebas reconocidas".

La afección fue documentada en Estados Unidos por vez primera por Barbara Cordell.

Marusak pidió ayuda a Cordell para su cliente, quien insistía en que no había tomado más de tres copas en las seis horas previas a haber sido detenida por conducir erráticamente el 11 de octubre de 2014. La mujer fue acusada de conducir bajo intoxicación etílica cuando un alcoholímetro mostró un contenido de alcohol en la sangre de 0,33%.

Cordell refirió a Marusak con el doctor Anup Kanodia, de Columbus, Ohio, quien diagnosticó a la mujer el síndrome de fermentación intestinal y le recetó una dieta baja en carbohidratos que ha mantenido la situación bajo control. Actualmente puede conducir sin restricciones.

El límite legal de alcoholemia en Nueva York es 0,08.