Emily Titterington tenía solo 16 años y una fobia inexplicable a los retretes. Y luego de ocho semanas de no ir al baño, murió de un ataque cardiaco. Pero eso no era lo peor: tenía los órganos desplazados y la cavidad torácica congestionada.

La oriunda de Cornwall, Inglaterra, se rehusó a ser examinada. En la autopsia se reveló que tenía expandido el intestino grueso, de una manera que jamás se hubiese visto, reveló el diario británico "The Independent".

Emily tenía autismo y sufrió de problemas intestinales durante toda su vida, pero los doctores no tenían el diagnóstico acertado para ella. Su madre, Geraldine, luchó con su hija para que cuidara un poco más de su salud, pero nada pudo hacer.

Emily murió hace dos años. Colapsó y fue declarada muerta en el hospital. Pero hasta ahora se conocen las causas reales de su muerte.  Lo que el paramédico halló fue horrible: tenía sus costillas inferiores cercanas al área de la pelvis. Estaba en shock.

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