Bubb solía encerrarse en su habitación para evitar las agresiones de sus hijos, quienes la golpeaban hasta 30 veces por día, según informó la mujer de 47 años al tabloide británico Mirror.

La mujer divorciada se hizo cargo de sus tres hijos, Spencer de 11 y las gemelas Sapphire y Jorja de 9 años.

Su hija Sapphire fue quien le propinó hasta 30 golpizas al día, de las cuales la madre tenía que huir dirigiéndose a su habitación. Por su parte, Spencer a menudo se unía al abuso. De hecho, fue el primero en lastimar gravemente a su madre apuñalándola en el estómago con un par de tijeras.

"Yo le tengo miedo a mis propios hijos, a menudo golpean mis piernas hasta dejar marcas y yo tengo que mantenerlas cubiertas", comentó en entrevista Bubb al diario británico.

La única quien no la agrede es Jorja, quien al notar las agresiones opta por alejarse del lugar.

En la galería de fotos podrán conocer cuán traumatizada está este madre.

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