"La media es bella" es el lema que Nickolay Lamm eligió para promocionar su muñeca Lammily. Una figura de juguete cuyo cuerpo está diseñado para parecerse a su, bueno, una mujer americana regular. La muñeca - basada en el físico de una chica "promedio" de 19 años de edad (cinco pies, cuatro pulgadas (163.3 centímetros) de altura, 150 libras (68 kilogramos) de peso, con 33.5 pulgadas (85 centímetros) de busto) – nació de imágenes de photoshop de Lamm de Barbie  'la mujer real', que se volvió viral en julio de este año.

Me di cuenta en la tienda de juguetes que había un gran muro de muñecas de moda y sentí como que estas muñecas estaban diciendo, 'Si no eres una supermodelo, algo está mal contigo'. "No hay nada malo en ser una supermodelo, pero creo que debería haber una alternativa en los estantes de juguete", dice el artista e investigador con sede en Pittsburgh, Estados Unidos.

Su muñeca "alternativa" comenzó a tomar forma en marzo de 2013. "Ganamos 200 mil dólares en menos de dos días y llegamos a más de 500.000 dólares en total", dice entusiasmado Lamm, que luego pasó ocho meses trabajando en el diseño de 25 dólares antes de estar listo para su compra el 19 de noviembre.

Al igual que Barbie, Lammily incluye unos stickers llamados "marcas Lammily". Celulitis, estrías, acné, etc ... nadie quiere hablar de ello porque la gente se avergüenza de tenerlo", explica Lamm que quiere traer estos "defectos" normales en la corriente principal. Y añade: "Recuerdo que Demi Lovato dijo por Twitter que ella quería que las muñecas tuvieran celulitis y un amigo mío sugirió que deberían también tener stickers de acné y todas las otras marcas".

Mientras Lamm ve a su muñeca como "una alternativa" a Barbie, el psicoterapeuta francés, Fernando Bayro-Corrochano, advierte que mostrandoa las niñas otro tipo de cuerpo se evitarán problemas de autoestima en una edad mayor.

"Una muñeca representa la relación entre una niña y su madre, una niña normalmente reproduce la relación con su madre en su muñeca," dice Bayro-Corrochano. En una escala diferente, esta figura da una "imagen normativo del cuerpo", u otra imagen de normalidad por así decirlo.

Según Bayo-Corrichano, Lammily es más políticamente correcta que la tradicional Barbie y sobre todo agradará a la conciencia de los padres: "Todavía es un estereotipo, a pesar de que es más fácil de alcanzar".

El especialista en niños y adolescentes de la Universidad Paris 7 Diderot continuó: "Presentar al niño con una muñeca que se parece demasiado a un ser humano real podría quitar un poco de la imaginación - la fantasía asociada a Barbies - que puede evocar a princesas y brujas. Yo no estoy tan seguro que sean muy atractivas para las niñas que se vean tan "real".

Consciente de las críticas de su producto, Lamm dice que su punto original era hacer "un cuerpo realista y una cara que se vea un poco - como un oso de peluche". Mirando hacia el futuro, le gustaría hacer muñecos de todas las etnias y también un hombre, pero "primero quiero asegurarme de que esta muñeca [Lammily] sea lanzada con éxito".