La categoría del Oscar como Mejor Actriz parecía la categoría más disputada de la ceremonia, estando entre las nominadas otras ganadoras anteriores como Meryl Streep ('Into The Woods'), Marion Cotillard ('Two Days, One Night') y Reese Witherspoon (Wild). Era la quinta nominación para Julianne Moore, que nunca antes había ganado. Pero el dramatismo y la autenticidad de la película "Still Alice", mostrando la evolución de la enfermedad del Alzheimer desde un temprano diagnóstico, pudo borrar los malos recuerdos de las otras cuatro oportunidades que perdió. Y Julianne Moore nunca olvidará esta noche, la gran noche en que ganó el Oscar. 

¿Después de haber vivido la misma experiencia con cinco nominaciones, Julianne Moore finalmente puede contar qué es lo mejor del Oscar?
  –Lo bueno sobre el Oscar es que le presta atención a las películas que hago. La gente está muy ocupada y cuando va al cine quiere ver una buena película y si tiene que ver con el Oscar, van seguro. Eso es bueno. Siempre espero que un premio así lleve más gente a ver una película mía. Por supuesto, que te felicitan hasta en el supermercado o llaman para ofrecer vestidos y joyas para la entrega... es lindo. La noche del Oscar es una fiesta por la que todo actor debería pasar una noche en la vida.

¿El tema del vestuario, de la moda, y verse reluciente en una noche como ésta, también es importante?
  –El factor de la moda es lo más terrible, por toda la presión en lo que tengo que ponerme. Todavía me acuerdo la primera vez que fui al Oscar, fue un infierno encontrar un buen vestido. Quería ponerme a llorar y gritar a los cuatro vientos que recién había tenido un bebé y no me entraba nada. La gente también siempre bromea con que nadie se acuerda de quien ganó, pero sí se acuerdan de la moda que usaste.

¿Crees que el Oscar también premió en cierta forma la interpretación de una enfermedad que se conoce muy poco como el Alzheimer?
– Es una buena pregunta y también es bueno resaltar que nadie conoce realmente la enfermedad. Ese fue el más grande desafío para mí. Es lo que siempre hablamos durante el rodaje de la película. Fue un proyecto muy inusual, era la primera película donde vi que se habla de una condición así, presentándola  de una forma completamente subjetiva. Por lo general, vemos todas estas historias con el punto de vista de una persona que los cuida o algún familiar. Y esta película muestra la experiencia de "Alice". Al principio, me habían pedido que filmáramos algunas escenas pero yo pedí terminar primero con mi investigación. Tenía miedo de embarcarme en algo sin entenderlo por completo. Y hoy sé que nunca voy a poder entenderlo por completo, pero al menos pude hablar con toda la gente que pude.

¿Con quién?
  –Hablé con los directores de la Asociación Nacional del Alzheimer, hablé por Skype con diferentes mujeres que habían sido diagnosticadas, todas con 40 años, solamente un par había cumplido los 50. Hablé con médicos, investigadores. Hice las mismas pruebas que las pacientes. Traté de conocer a todos en cada etapa de la enfermedad. Fueron muy generosos con su tiempo y la información que me dieron, pero yo siempre les preguntaba lo mismo "¿Podrías decirme lo que se siente?" Y todos tenían una explicación. Eso es lo que también pude decir en la película, cuando el personaje de Kristen Stewart me pregunta lo mismo. Todos dicen que no siempre es lo mismo, hay días buenos y malos. Hay días que quieren decir una palabra y no les sale, aunque saben que está ahí... la idea de no saber quienes son. Imagínate. Por eso es tan terrible la enfermedad.

¡El Oscar representa entonces también un premio para la preparación de tu personaje! ¿A nivel personal tuviste alguna experiencia con la enfermedad del Alzheimer?
– Yo no tuve ninguna experiencia personal con el Alzheimer. Tuve suerte en ese sentido. Pero todavía sigo en contacto con una de las mujeres con las que hablé. Era la más joven de todas, la diagnosticaron a los 45 años y también es pelirroja como yo. Cuando la vi por primera vez en Skype, le dije que se parecía a mi, porque todas las pelirrojas somos parecidas. Tenía 49 años cuando la conocí, es enfermera. Y festejó los 50 años en nuestro estudio. Lo interesante es que la presenté a todos como mi amiga y consejera, porque me ayudó muchísimo y nadie se daba cuenta que ella tiene Alzheimer. Es lo que también me di cuenta con la gente que conocí. En vez de desaparecer de su vida, todos tratan de mantener contacto, tal cual como son, tratando de mantener el mismo estilo de vida que tienen.

¿Cómo se compara la realidad del Alzheimer con la ficción de la película "Still Alice" y el Oscar de tu actuación?
  –A mí me rompió el corazón lo aislados que se sienten los que sufren Alzheimer. Por lo general, la gente que recibe el diagnóstico tiene un trabajo. Y una enfermedad así los fuerza a jubilarse demasiado temprano. Había una mujer con la que hablé, que me contó que siempre está buscando algo para hacer. "Mis amigos están todos ocupados y yo estoy sola, no puedo conducir el auto y ni siquiera puedo ir de compras", me contó. Es una soledad terrible la que experimentan. Y en el caso de mi personaje de Alice, por lo menos tiene al rol que interpreta Kristen Stewart, al menos ella no está sola. Tiene a alguien. Y por eso nos emociona tanto que alguien que pudo haber sido abandonada, no lo está. Está rodeada de muchísimo amor.

¿Qué opinas de la actuación de Alec Baldwin como tu esposo o incluso Kristen Stewart que engordó 7 kilos para su personaje?
  –Alec estuvo maravilloso en su sensibilidad emocional y el genial rechazo a darse cuenta de todo lo que pasa, porque no lo puede soportar, se niega por completo. Y la que realmente lo acepta es el personaje de Kristen Stewart, Lydia, que termina siendo la más flexible y la que mejor me cuida de todos. También te dan ganas de llorar cuando te das cuenta que Alec no puede afrontarlo.

¿Es verdad que fuiste tú la que realmente sugirió a Alec Baldwin para el rol de tu esposo?
  –Sí, con Alec habíamos trabajado juntos en la serie de TV '30 Rock'. La gente me ofrecía comedias y yo pensaba "esto lo puedo hacer con Alec", pero cuando le pasaba el guión a él... me decía que no, hasta que me preguntó si realmente no tenía un personaje dramático para él. Y le comenté que tenía esta película que estaba por hacer, pero su personaje no era demasiado grande, pero igual me pidió que le pasara el guión y literalmente aceptó. Yo me la pasaba preguntándole al productor si Alec ya le había dicho que al final no iba a hacer nada, pero se quedó hasta el final. Tuvimos suerte con él.

¿Y Kristen Stewart, después de haber salido del éxito de 'Twilight' para aceptar una película de tan poco presupuesto... no mostró ningún perfil de diva?
  –Es interesante porque uno o aprecia una persona o no lo hace. Todos trabajamos con gente diferente. No tengo que amar a alguien necesariamente para trabajar con ellos. Soy muy profesionales en ese sentido, pero es un plus cuando alguien realmente me cae bien y lo disfruto. Eso es algo fantástico. Se siente una libertad muy especial, como actores y compañeros. Y en el caso de Kristen, eso lo hizo todo mucho más fácil.

¿Y la maternidad influye en la forma de actuar o elegir nuevas películas?
– Si, influye. Cualquier experiencia que tengas, por más simple que sea, te convierte en mejor actor o actriz. Pero como ser madre es una experiencia única y tan profunda, te cambia por completo en una forma maravillosa. Y creo que también me puso en contacto con muchísimas otras cosas, en el plano emocional.

¿Cómo es la ganadora del Oscar... como madre?
  –Los hijos reflejan cómo somos las madres. Cuando un hijo es saludable, feliz, juega y come bien, una se siente fantástica como mamá, porque te das cuenta que están bien. Y sí, no hay mejor premio que los hijos.