Le decían que parecía una niña. Lo molestaban. Lo acosaban.

Sí, a Christian McPhilamy le pasó todo eso por dejarse crecer el cabello, pero al final valió la pena: debía donarlo al Hospital Infantil St. Jude para enfermos de cáncer. Esto, solo cuando tenía seis años.

El proyecto de caridad  del hospital de Michigan da todo este pelo a cada pequeño paciente de cáncer y quemaduras. Y Christian fue constante. A sus ocho años se cortó todo su pelo y logró hacer una buena obra.

Su madre afirmó estar orgullosa, reportó el portal Metro.