El fotógrafo Stephen Orlando está fascinado con el movimiento humano. Utilizó varas de luces LED unidas a remos de canoa, raquetas, brazos o piernas para tomar fotografías con una exposición de 20 a 30 segundos.

Los objetos desaparecen de la fotografía pero cada movimiento lumínico quedó plasmado en la cámara.

Capturó el movimiento de la luz en la superficie de agua como si casi se tratara de una creación de la naturaleza.