Aunque los Grammy son los premios donde los artistas pueden hacer todo un personaje de sí mismos, en este año los que han tratado de hacerlo han sorprendido a los más acérrimos defensores del "buen gusto" en el sentido clásico.

Madonna encabeza la lista de sus peores vestidos al lucir como una dominatrix torera con su diseño exclusivo de Givenchy. Su trasero se pudo ver a través de sus medias de malla, pero ella ya está acostumbrada, desde que inició en la música, a estos atuendos.

Pero quienes no "actuaron" no llegaron al nivel de arte que la "Reina del Pop" tiene acostumbrado al mundo del espectáculo. Ariana Grande confundió con un vestido arruinado por un pedazo de metal deforme y Charli XCX luce como un "padrote" en colores tiernos. A la presentadora Giuliana Rancic la comparan con el famoso patinador artístico Evgeny Pluschenko y Pharrell, aunque no trajo su gran sombrero, lo intentó esta vez con shorts.